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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

jueves, 22 de junio de 2017

“Azul, el poder de un nombre. Samidak” de Begoña pérez Ruiz. ¡No he podido!




Esto no es ni una crítica ni una reseña de la novela “Azul, el poder de un nombre. Samidak”, de Begoña Pérez Ruiz. Para hacer eso debería haberme formado una imagen completa de la obra, lo que habría requerido leerme sus 882 páginas y no he sido capaz de pasar de la 324.

Este libro me llamaba mucho la atención cuando lo veía en las librerías por los siguientes motivos: su portada, la apuesta por la ciencia ficción de aventuras que parecía prometer su sinopsis, que el autor fuera una mujer y española (aunque nacida en Francia), que una editorial hubiera apostado por una primera obra tan voluminosa, que aparentemente estuviera teniendo éxito y que fuera gloriosamente ignorada en las webs de literatura fantástica por las que suelo navegar.

No me decidí a comprarlo, debido a los problemas de espacio que tengo en mi casa. Al final lo encontré en mi biblioteca. Tiemblo de pensar en que podría haberlo comprado y encontrarme semejante mamotreto ocupando el escaso espacio del que dispongo.

Cuando llegué a la página 13, el final de prólogo, supe que había cometido un grave error. En el prólogo se cuenta como la madre de la recién nacida protagonista se deshace de su bebé enviándolo a otro mundo para mantenerlo a salvo de sus enemigos. Los tópicos no son tan malos como la gente cree, pero hay que saber salvarlos, ya sea subvirtiéndolos o haciéndolos propios con algún toque personal. Nada de eso hay en este prólogo. Lo mismo lo podría haber escrito un guionista de Holywood y no, no es un cumplido.

A partir de ahí, las cosas no paran de empeorar. El libro no está mal escrito, pero el estilo de la autora tiene varias cosas que se me atragantan.

Primero, los subrayados. No para de recalcar lo evidente. Si un personaje se lleva una sorpresa, tiene que decirnos que está sorprendido. Si varios se llevan un susto de muerte, tiene que decirnos que están asustados. Eso me hacía saltarme continuamente palabras y hasta frases. Este defecto, por cierto, también es muy característico de Joan Manuel Gisbert, autor al que adoro desde que tenía cinco años, convertido actualmente en uno de mis vicios secretos. Incluso he creído detectar similitudes entre el estilo de los dos autores, pero lo que puedo disculpar en una novela de entre 100 y 200 páginas, de ritmo vertiginoso, no es de recibo en un tocho de 882.

El consejo mas trillado sobre la escritura nunca fue mas indicado: No cuentes, ¡muestra!

A continuación viene el problema de las descripciones. Begoña Pérez Ruiz se obstina en describir absolutamente todo y lo hace en cuanto se menciona. No se trata sólo de que describa con detalle cada prenda de vestir que usan sus personajes, que lo hace, es que lo describe TODO. En el momento en que se menciona a una federación de planetas, nos cuenta su composición y sistema de gobierno. En cuanto traslada la acción a una ciudad, nos cuenta su arquitectura urbana. En cuanto aparecen unos alienígenas, su estructura social. Así con todo.

Hay que reconocer que son descripciones bastante precisas y cortas. El problema no es su longitud, es la cantidad. Y la cantidad de información irrelevante a consumir hasta que empiezan a pasar cosas.

Todo eso lo habría podido perdonar, pero lo que finalmente me hizo abandonar la lectura fue la historia de amor. O mejor dicho, la mala pinta que estaba adquiriendo la historia de amor. Eso de la parejita separada por causas de fuerza mayor que no paran de sufrir porque están separados, me ha provocado ganas de vomitar. Cuando empecé a leer sobre como la protagonista pasaba las noches llorando, mi frustración alcanzó tales cotas que, si el libro hubiera sido mio, podría haberlo arrojado por la ventana. Así que decidí dejar de sufrir y abandoné la lectura.

Esta es mi opinión personal, crudamente sincera. Una vez dicha debería hacer algunas matizaciones. Para empezar, parece evidente que no pertenezco al público para el que este libro ha sido pensado. Diría que tengo entre veinte y treinta años mas que la edad de su público ideal y eso ha podido condicionar mi experiencia. Quizá las quinceañeras y quinceañeros disfruten enormemente de su lectura. Quizá, una vez superadas las cursiladas, haya partes buenas. Recalco que no he leído la novela completa. En goodreads y en otras partes, la gente escribe muy elogiosamente sobre las escenas de acción, por ejemplo. Las pocas que yo leí no fueron nada extraordinario, pero estas cosas se suelen preparar para el gran final.

Tampoco he encontrado nada particularmente interesante en el mundo que Begoña Pérez Ruiz ha creado, aunque es evidente, dado el nivel de detalle, que ha invertido una gran cantidad de tiempo y esfuerzo en su creación. Aplaudo dicho esfuerzo y su creatividad. Le deseo sinceramente que tenga suerte con su obra, que cree un universo de fantasía que haga soñar a una generación de jóvenes lectores, pero no es probable que yo vuelva a acercarme a él. No había abandonado la lectura de una novela desde Mayo del 2015. En aquella ocasión fue “La balsa de piedra” de Saramago. Eso significa que Begoña Pérez Ruiz ha conseguido igualar a un premio nobel.

jueves, 15 de junio de 2017

“La última partida” de Tim Powers


Cada vez que empiezo una novela de Tim Powers, el primer pensamiento que viene a mi mente es: ¿porqué he tardado tanto? Esta vez no ha sido una excepción. Cada libro de Tim Powers es como una puerta abierta a un lugar en el que me siento tan a gusto que no querría abandonarlo nunca. En esta ocasión el autor no se remonta a tiempos históricos mas o menos lejanos, sino que ubica la acción en la época en la que la escribió, los años noventa, centrándola en el mundo de los tahúres profesionales y ubicándola en Las Vegas.

Así, tenemos a Scott Crane, un antiguo jugador profesional que veinte años antes, durante una partida de cartas, cedió su cuerpo a su oponente, la actual encarnación del rey pescador, que ahora intercambia su consciencia entre varios cuerpos y que, para acabar de arreglarlo todo, es su padre biológico. Al cumplirse los veinte años, el rey asumirá su cuerpo, acontecimiento que viene precedido por lúgubre presagios y desgracias, que harán que Crane vuelva a Las Vegas, para enfrentarse a él, en un intento desesperado de salvar su vida y la de su familia adoptiva.

Todas las virtudes de Tim Powers están presentes en la novela. Hay un apretado catálogo de conceptos asombrosos, conexiones descabelladas entre el folclore y la mitología con acontecimientos históricos e incluso con conceptos matemáticos, como el conjunto de Mandelbrot. Todo ello mezclado y agitado en la coctelera de la imaginativa cabeza de Tim Powers para obtener un resultado que sería único, de no ser por que Tim Powers parece repetirlo cada vez que escribe. En concreto, la imaginería que desarrolla alrededor del tarot, los juegos de naipes y los arquetipos de Jung es fascinante, a la par que inquietante. Ya en otras ocasiones las novelas de Powers contienen pasajes siniestros o truculentos, pero puede que esta sea una de las mas oscuras. Aunque no produjo en mi cabeza las mismas sensaciones que las historias de terror, esta va a ser la primera vez que ponga esa etiqueta entre los tags de este post, porque no se me ocurre otro modo de describir una obra que contenga la visita a la capilla peligrosa, la relación de Crane con el ¿fantasma? de su mujer y su descenso a la locura.

Hablando de locura, por primera vez me he dado cuenta de una cosa: las novelas de Powers, sobre todo esta que ahora reseño, se prestan a una doble lectura. Los elementos fantásticos de la trama suelen aparecer en medio de trances o visiones que difuminan las fronteras de la realidad. Si no fuera por los capítulos que transcurren desde el punto de vista de los villanos, podríamos creer que todo está en la cabeza de Crane, que, a fin de cuentas, es un alcohólico que no se encuentra en buen estado mental. Todo se presta a una interpretación solipsista, como la que hacía Rodolfo Martínez de las películas de Star Trek de la nueva generación.

Pero no solo de arriesgados conceptos vive el hombre. Como corresponde a toda novela de Tim Powers el argumento transcurre a un ritmo enloquecido, plagado de peripecias a cual mas trepidante, en el que los desafíos y las pruebas que afrontan sus protagonistas parecen no tener fin.

De hecho, tal vez sean demasiadas. Esta es una novela muy larga y ese es su principal defecto. Tim Powers se revela como un escritor incapaz de poner freno a su propia creatividad. Todo personaje, toda idea, todo trance peligroso que se le ocurra, debe ser incluido, lo que aumenta desproporcionadamente el número de páginas y diluye el interés por la trama principal. La inclusión de personajes con punto de vista propio cuando la historia ya está bastante avanzada y que, en el fondo, no aportan mucho, es uno de los mayores defectos de Powers como escritor y en “La última partida” se nota mas de lo habitual. 

Bernardette Dinh y su hermano se incorporan demasiado tarde al relato, sobre todo cuando Crane y su familia estaban sosteniendo muy bien la historia. Si lo que Powers tenía en mente era narrar la competición entre ellos, Scott, Diana y el Rey, deberían haber aparecido casi desde el comienzo, aunque soy de la opinión de que son personajes que se le ocurrieron a Powers sobre la marcha y que no pudo resistirse a incluir. Son fundamentales en esa especie de duelo a tres bandas que conforma el clímax final, pero lo mismo podría haberse logrado con alguna otra excusa. Tal como queda todo, cuando aparecen provocan un bajón del interés, porque ralentizan el desarrollo de la historia principal y tardan mucho en ser importantes. La novela ganaría con su desaparición.

Algo parecido ocurre con Al Funo, el asesino a sueldo obsesionado con relacionarse con sus víctimas. Es un personaje fascinante y él si que entra en la historia con suavidad. El problema es que, aunque parece que va a ser muy importante, al final no lo es tanto y el número de paginas empleado en seguirlo se me antoja desproporcionado.

Por último, "La última partida" puede resultar demasiado previsible para alguien que haya leído las mejores obras de Tim Powers. Tenemos a un protagonista de mediana edad, que bebe demasiado y que acaba de enviudad. ¡Otra vez! Tenemos el inevitable desencuentro con el protagonista femenino, que hunde al héroe en el abismo de la depresión y que siempre tiene lugar mas o menos hacia la mitad del libro. ¡Otra vez! Desencuentro que suele obedecer mas a las necesidades de la trama que a las psicologías de los personajes y que es sucedido por la reconciliación, poco antes del final.

En esta ocasión, la ruptura tiene un motivo mas comprensible que en otros, no así la reconciliación.

En resumen, me temo que Tim Powers ha adoptado las maneras de los escritores de betsellers, ha desarrollado una fórmula de éxito que repite hasta la extenuación y que vuelve muy parecidas todas sus novelas. Ya no innova, ni intenta hacer cosas diferentes. Se trata de una fórmula muy atractiva, que disfruto enormemente, pero me temo que no la disfrutaría tanto, si tardara menos tiempo en volver a leerlo.

viernes, 2 de junio de 2017

“Furia” de Lawrence O'Donnell (Herny Kuttner y Catherine L. Moore)




Volumen extraño este libro, tanto por su contenido como por su concepción: se trata de una colaboración oficial del matrimonio de escritores formado por Henry Kuttner y Catherine L. Moore

Comienza con un prefacio en el que Damon Knight hace un repaso a la obra de Henry Kuttner, anterior y posterior a su matrimonio. La impresión que produce este prefacio es que Henry Kuttner era un chalado que escribía historias sin sentido, pero bastante mas cuerdo que Damon Knight.

El libro se compone de una novela corta de sesenta y cinco páginas “Enfrentamiento en la noche” y una novela de doscientas once “Furia”. Ambas comparten escenario, un venus oceánico al que la humanidad se ha exiliado, después que que la Tierra fuera destruida por una guerra nuclear.

Enfrentamiento en la noche” viene precedida de una introducción, mucho mas breve y sencilla que la de Damon Knight, escrita por Isaac Asimov. En ella, las disputas entre las colonias submarinas se dirimen mediante enfrentamientos armados entre tropas mercenarias contratadas para la ocasión, que tienen lugar en horas y parajes prefijados. La guerra convertida en competición deportiva, salvo por la sangre y la muerte. El relato se centra en las inquietudes de un compañero libre, uno de estos mercenarios, que se plantea cambiar de vida, consciente de la falta de futuro de su profesión . Es una buena historia, a la que solo se la puede acusar de ser muy predecible: cada personaje lleva escrito en la frente el destino que le espera.

En “Furia” descubrimos que las mutaciones provocadas por la radiación han creado una raza de personas inmortales que han acabado convirtiéndose en la élite gobernante de Venus, por decisión o dejadez de los propios mortales. Cuando su compañera muere al dar a luz, un inmortal con problemas mentales ejercerá una cruel venganza sobre su propio hijo: eliminará quirúrgicamente cualquier parecido familiar y lo abandonará para que se crie ignorante de su herencia.

La novela sigue los pasos de este inmortal, Sam Reed, ignorante de su propia condición. Esa propia ignorancia le llenará inicialmente de la furia que da título a la novela, pues está en su naturaleza interesarse por temas y objetivos que le llevarían mas tiempo del que cree que durará su vida. Permanentemente furioso contra el mundo, no dudará en utilizar cual medio para conseguir el triunfo, mientras se abre paso por el mundo del hampa, la delincuencia, la alta sociedad y la política.

Es esta una novela bastante original. Uno de sus atractivos es que elige como protagonista a un personaje completamente amoral y con tendencia a la violencia. Para acabar de rematarlo, calvo y rechoncho, pero también infatigable y lleno de recursos. Sam Reed es como uno de esos héroes de la ciencia ficción clásica, llenos de recursos, capaces de conseguir cualquier cosa, salvo que carece de su idealismo. Sam Reed utiliza los medios mas viles para conseguir los objetivos mas nobles, por los peores motivos.

Junto con el relato precedente, “Furia” dibuja un mundo asombroso: el entorno decadente de las cúpulas submarinas, la vida espartana de las colonias exteriores, en esa superficie plagada de monstruos, a menudo tan feroces como fascinantes... La ambientación está llena de detalles tan extraños como perturbadores, que abarcan aspectos tan diversos como los vestidos, los muebles y la arquitectura. Tiene también reflexiones muy interesantes sobre la inmortalidad, el destino y la posibilidad de alterarlo. El momento del mayor triunfo de Sam Reed es excelente y sin embargo hay algo que no termina de funcionar.

En parte, no termina de gustarme el mensaje. “Enfrentamiento en la noche” puede verse como una oda a las virtudes castrenses, interpretándolas como un fin en sí mismas y de “Furia” podría desprenderse la idea de que las dictaduras son necesarias para el progreso de la humanidad, siempre y cuando logremos deshacernos a tiempo de los tiranos. En cualquier caso parece dividir a los seres humanos en dos únicas categorías: ovejas y pastores.

No creo que ese sea el problema.

Yo lo veo mas bien como que “Furia” se coloca en una incómoda tierra de nadie, entre la ingenua ciencia ficción de la época pulp y la producción de la era Campbell. Literaria y argumentalmente, es demasiado sofisticada para disfrutarse como lo primero, pero a la vez es demasiado ingenua para lo segundo. Las estrategias de algunos de los personajes son demasiado burdas e improvisadas. Es difícil hablar sin contar detalles importantes de la trama, pero el plan final que ponen en marcha los inmortales para parar a Sam, es lamentable, por improvisado y precipitado, parece algo que la pareja autoral pergueñara a toda prisa, para cerrar la novela. En otro par de momentos hay caídas de ritmo y pérdidas de objetivo en la narración que ensombrecen el resultado final.

No es para nada una mala novela. Tiene muchas ideas atractivas y aspectos positivos. Está bastante bien escrita, mucho mejor de lo habitual en la fecha de su publicación y no aburre en ningún momento. Me ha dejado con curiosidad por profundizar en la obra de sus autores. Pero no enamora. En general, no emociona ni provoca entusiasmo. No es un clásico oculto ni una pequeña joya desconocida al gran publico. Al contrario que en otros caso recientes, no lamento el tiempo que he empleado en su lectura, pero no por ello deja de ser una lectura completamente prescindible.

viernes, 26 de mayo de 2017

“La voz del amo” de Stanislaw Lem


Prosigue mi relación de amor odio con el escritor polaco. “La voz del amo”, anteriormente conocida como “La voz de su amo” recoge las memorias de uno de los científicos que participaron en la investigación de una transmisión de origen extraterrestre. “La voz del amo” se ha reeditado múltiples veces, ha sido ya reseñada innumerables veces por internet. Se ha glosado la crítica que hace del estamento científico, su carácter visionario, su profundidad filosófica, especulativa, científica, etc, etc. Pero ninguna de las múltiples críticas que he consultado hacen referencia a su principal característica: “La voz del amo” es aburrida. Muy aburrida.

Por decirlo con rudeza, un auténtico peñazo.

Aconsejo a los completistas de Lem que no puedan resistirse a intentar abordarla, que se salten el prefacio y los dos primeros capítulos. Consisten en el narrador divagando sobre los temas mas peregrinos y no tienen nada que ver con el resto del libro. Para colmo de males, están escritos de un modo pomposo y pedante. Quizá Lem lo eligió conscientemente, pensando que así se expresaría un asno pretencioso como su personaje. Felicidades, señor Lem, consiguió usted ser todavía mas tedioso que su personaje.

Con la lectura reciente, me parece que el prefacio y esos dos capítulos son lo peor que he leído en mi vida. Supongo que el tiempo, que todo lo calma, los pondrá en su lugar.

También debo advertir a los futuros lectores sobre la contraportada de la edición de Impedimenta. En ella se engaña al lector, dando a entender que toda la novela gira alrededor de un conflicto ético y ominoso, que es, en realidad, el único momento en que parece que va a ocurrir algo. Tiene lugar bien adentrada en la novela, es decir, casi al final y dura muy poco tiempo, aunque da forma al único par de capítulos legibles.

En cuanto a la profundidad de “La voz del amo” … No digo que no la tenga. Stanislaw Lem era un tipo muy profundo capaz de reflexiones de alto alcance y de hacer reflexionar a sus lectores. Sin embargo, permítanme una cita:

La comunicación es el envío de información entre un emisor y un receptor, a través de un canal, utilizando un código (sistema de signos que se utilizan para la producción del mensaje). La comunicación hace referencia a un contexto: las circunstancias de tiempo y lugar en las que se desarrolla el proceso, que es asumido como conocido, tanto por el emisor como el receptor.

Si suena poco exacto o preciso, es culpa mía, porque proviene de mis apuntes de primero de BUP. Pueden repetirla si quieren.

Los científicos protagonistas de “La voz del amo” han interceptado una comunicación, pero desconocen el código en el que está transcrita y el contexto al que hace referencia. Como consecuencia, son incapaces de descifrarla.

El sesenta por ciento de “La voz del amo” consiste en reiteraciones de las dos frases anteriores, expresadas de modo mucho mas rebuscado, con muchos rodeos, ejemplos, imágenes y metáforas. La crítica al estamento científico, que se alaba en algunas reseñas, existe, y es cierto que en esta obra se dan algunos buenos puntapiés a las relaciones entre la ciencia y los gobiernos, pero es una parte totalmente secundaria de la novela, que ocupa una mínima parte de su espesor: no va mas allá de la presentación de los personajes. El grueso consiste en Lem repitiendo cien mil veces lo mismo

Mención aparte merece el pasaje en el que, sin venir a cuento, Lem se pone a criticar las novelas de ciencia ficción. Pues si, la mayoría son poco originales, como la mayoría de toda la literatura que se produce. No puedo evitar ponerme conspirativo. ¿Estará Lem diciendo: “La ciencia ficción es un basura. No es lo que escribo, yo escribo literatura destinada a volar por los aires el cerebro del que lo lea”? Eso explicaría el motivo de tanta reseña elogiosa: el que la lea tiene que proclamar a los cuatro vientos lo mucho que le ha gustado, porque si no, significaría que pertenece a la misma plebe hacia la que Stanislaw Lem dirigió sus vituperios y él es distinto: ¡LEE A STANISLAW LEM!

Sinceramente, no doy mucho peso a mi propia teoría. Es bien sabido que Lem tenía tan mala opinión de su propia producción de ciencia ficción como de la ajena.

Llegados a este punto, creo que mi opinión, totalmente subjetiva, ha quedado bastante clara. ¿Hay algo que salvaría de la quema en este libro? El escenario, totalmente desaprovechado, en que transcurre, un antiguo centro de pruebas nucleares, me parece fascinante y encontré aterradoras las vivencias de uno de los personajes durante la segunda guerra mundial. Tal vez el problema esté en considerarla una novela, quizá entendiéndola como un ensayo novelado y publicitándola así, se podría disfrutar mas. En fin, literatura de ideas, porque no hay ni personajes ni peripecia. Si eres de los que no leen ciencia ficción porque piensas que consiste en una sucesión de aburridas explicaciones, esta novela confirmará todos tus temores. ¿La recomendaría? Bueno, como decían en el cuestionario de la extinta trabajobasura.info, claro que si. ¡A MI PEOR ENEMIGO!

domingo, 21 de mayo de 2017

ARREGLADO

¡CUATRO DIAS! Ese es el tiempo que LEKTU ha tardado en empezar a bombardearme con sus correos de ¿te ha gustado? ¿vas a pagar algo? Obviamente no sé si "Proyecto Marte" me va a gustar o no, pero he optado por el remedio lógico: pagar. A fin de cuentas estamos hablando de menos de un euro, por eso no me voy a arruinar. Tengo pilas de libros cogiendo polvo que me costaron veinte veces mas. El caso es que ganas de leerlo no me faltan, pero no sé cuando me pondré.

viernes, 19 de mayo de 2017

“La dama y el recuerdo” de Silver Kane (Francisco González Ledesma)


Francisco González Ledesma es un reputado escritor de serie negra. Ganó el premio planeta con su novela “Crónica sentimental en rojo”. La leí de adolescente impresionable y no me causó mala impresión, aunque menor que la que me llevé cuando descubrí que había escrito novelas del oeste con el seudónimo de Silver Kane. Mis hermanos tenían un par de cajas de zapatos bajo la cama, llenas hasta rebosar con novelitas de cien páginas del oeste y de ciencia ficción. Recuerdo la fascinación que me provocaban las portadas de estas últimas, como, en cierto modo, me aterrorizaban. Mi madre acabó tirándolas antes de que tuviera edad como para leer ninguna, aunque en casa de mi abuelo encontré otro alijo y tuve oportunidad de leer unas cuantas del oeste. Entre ellas había alguna de Silver Kane.

De entre los escritores de bolsilibros del oeste, creo que Silver Kane es el mas popular hoy día. Cuenta entre sus nostálgicos con personajes conocidos, por ejemplo, el artista multimedia Alejandro Jodorowsky (si, ese mismo Alejandro Jodorowsky que tanto a contribuido a impedir que exista un cómic europeo de ciencia ficción de calidad) No era de mis autores favoritos, yo prefería el sentido del humor de Keith Luger, aunque Silver Kane siempre superaba al tedio monótono de Marcial Lafuente Estefania.

En cualquier caso, cuando en el 2010 Francisco González Ledesma se lanzó de cabeza a un proyecto en apariencia tan suicida, en el mercado literario español, como publicar un western y además hacerlo con su antiguo seudónimo, la cosa no pudo menos que llamarme la atención. Finalmente he conseguido leerlo.

“La dama y el recuerdo” no aburre, su ritmo es vertiginoso y el primer párrafo, ese que aparece citado en la solapa, es magnífico. Fin de sus virtudes. En cuanto a sus defectos ¿por dónde empezar? No parece que el autor tuviera muy claro la historia que quería contar, mas bien parece que se la vaya inventando por el camino. Este problema lo soluciona cambiando constantemente de escena y personaje. Al final consigue algo parecido a atar todos los cabos sueltos, pero no lo consigue del todo. Por ejemplo, nunca se explica que demonios hacia el personaje de Taylor en la casa de Ford y es un acontecimiento crucial para la trama, sin el cual no tiene mucho sentido.

En la novela, todas las mujeres están buenas y el modo en que el autor se recrea en sus encantos roza la vulgaridad. Llamadme mojigato si queréis. Los personajes, salvo los que son clichés del género, están muy exagerados, tanto para glorificarlos como para vilipendiarlos. Los malos son muy malos y se refocilan en su maldad como si fueran supervillanos de viejos cómics de superheroes. Los dos pistoleros protagonistas son pintados al principio como asesinos sin entrañas, para luego terminar revelándose como hermanitas de la caridad, respetuosos con las mujeres y aficionados a tocar la armónica, a los que solo les falta leer o escribir poesía. Todos ellos hablan igual, un defecto muy común y hasta cierto punto irremediable: salvo para genios como el Sapkowski, los personajes de un libro están condenados a hablar del modo en que escribe su autor. Unos escritores solventan esta dificultad mejor que otros, en este libro Francisco González Ledesma ni siquiera lo intenta. No es solo que todos hablen igual, es que hablan igual que el narrador.

Narrador con tendencia a retruécanos y golpes de efecto, supuestamente impactantes, que empiezan a cansar a partir del tercero. Narrador, también, muy repetitivo. Quién sabe si tendría que llegar a un número mínimo de palabras para conseguir que le publicaran, pero repite veinte veces lo mismo. En ocasiones es para retomar el hilo de lo narrado: termina una escena con un cliffhanger, cambia de escenario y, cuando vuelve, repite palabra por palabra las dos o tres últimas frases del final de la escena que quedó interrumpido. No es excusa, devalúa la experiencia lectora y es fácil de arreglar. También es dado a repetir machaconamente algún dato, generalmente las razones por las que alguien odia al villano de la historia, como si no se le ocurrieran mas formas de transmitir al lector ese odio.

Algunas subtramas parecen metidas con calzador. Mete a su propio alter ego, Silver Kane, como personaje de la novela y le dedica un capítulo casi entero, capítulo en el fondo irrelevante. La trama es una especie de folletín decimonónico, cuajado de secretos y supuestas sorpresas, aderezado con pistoletazos. Por desgracia, la fuente de inspiración no parece haber sido los grandes clásicos del western, sino los filmes mas oscuros y olvidables que alguna vez salieron de las profundidades del desierto de Almeria, junto con la obra de sus coetáneos. Los tiroteos son inverosímiles y exagerados y no falta el sello distintivo del tiro en la frente.

En fin que se encuentran presentes todos los defectos disculpables en una novelita de cien páginas, nacida sin otro propósito que ayudar a pasar una tarde de verano, pero que no son de recibo en un novela mas larga y ambiciosa. Yo esperaba algo parecido a las novelas de ciencia ficción de Angel Torres Quesada, que Felipe González Ledesma se hubiera dado el gusto de escribir el western que nunca le hubieran dejado publicar, en el que hubiera volcado toda el conocimiento y la sabiduría literaria adquirida a lo largo de tantos años. En vez de eso, me he encontrado con un bolsilibro alargado.
 

martes, 16 de mayo de 2017

¡LO HE VUELTO A HACER!

Me odio a mi mismo. Se me fue el dedo. En el correo de Lektu vi que "Proyecto Marte" libro de LJ Salart del que he oído hablar muy bien estaba en "Paga si te gusta" y me lo he descargado. ¿Qué porque me arrepiento? Porque me conozco esto ya me pasó antes, con un libro de relatos de Ian Watson y, al final, me concentro con las novedades y me olvido y empiezan a llegarme correos de ¿te ha gustado? ¿vas a pagar algo? Y como no sé si me ha gustado, porque no me lo he leído me cabreo y lo dejo como está y digo yo ¿para que me lo bajo si no me lo leo? Es totalmente injusto para el autor. Lo peor es que "Proyecto Marte" tiene buena pinta.