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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

martes, 28 de septiembre de 2010

Daredevil: La mano del diablo



Por fin, después de un largo periodo de espera, tenemos un Daredevil que echarnos al coleto. Lamentablemente, por el proceso se ha perdido la grapa, y aunque reconozcamos que los tomos son muy bonitos, y que la calidad es buena, esta obra se hizo pensando en ser publicada mes a mes, y su lectura unitaria tiende a desvirtuarla. Que se le va a hacer, se acabó la andadura mas larga de todos los tiempos del cuernecitos en grapa en España.

Vivimos tiempos de relevo generacional, Andy Diggle y el para mi absolutamente desconocido Anthony Jhonston se ocupan de los guiones, y Roberto de la Torre (que resulta que nació en Madrid) y Marco Checchetto de los dibujos.

Después de Brian Michael Bendis y Ed Brubaker, supongo que se imponía un cambio de rumbo. Además, se estaban quedando sin guionistas de serie negra, Azzarello está muy pillado por DC, y nunca ha vuelto a ser lo que era, Greg Rucka por un momento pareció una posibilidad muy certera. De haber sido él el elegido nos habríamos encontrado con un gran trabajo de caracterización de personajes e ideas interesantes, y la colección habría estado muy bien, siempre y cuando te la leyeras en bloques de 20 números (tiempo mínimo que parece necesitar el Rucka para que pase algo). Al final el honor recayó en Andy Diggle, guionista especializado en la acción, que hizo un gran trabajo con “Los perdedores”, un “Hellblazer” que no estaba mal, y una etapa en los “Thunderbolts”, que abandonó cuando mejor estaba la cosa.

Asumió la colección en un momento difícil, Brubaker había lanzado su “desafio de Daredevil”, dejándole con el abogado ciego al frente de la mano. El Quesada dijo que había elegido a Diggle por la grandes ideas que tenía para el personaje. Me pregunto cuales serían, porque dada la situación en que lo dejó Brubaker, (a menos que lo hablaran entre los dos), no tenía mas remedio que seguir con la trama que este le montó, y durante muuucho tiempo. Añadiré que me parece una putada eso de dejarlo a posta en una situación tan comprometida, si a mi se ocurrieran ideas tan atractivas, me jodería que las desarrollara otro.

Bien, en los últimos tiempos Daredevil se estaba convirtiendo en una sucesión de putadas que le caían encima una tras otra al pobre Murdock, se acumulaba un exceso de dramatismo y profundidad psicológica. Iba haciendo falta una cierta renovación y algo mas de dinamismo. Y eso no se puede negar que se ha conseguido. Tras un prologo que se incluyó en el especial “La lista”, con el objetivo de que los fans de Daredevil y Nick Furia nos gastáramos los dineros en un tomo que por lo demás no nos interesaba, entramos en faena, en una saga en la que, presumiblemente, llevado por sus buenas intenciones el gladiador escarlata intentará utilizar el mal para hacer el bien, y por el camino se perderá en su lado oscuro.

El objetivo de entretener se cumple sin reservas, hay bastante acción y violencia, sus momentos dramáticos, y una cierta intriga que resulta bastante atrayente. El estilo efectista y sin textos de apoyo de Diggle se adecua bien a la lectura en tomo, aunque algunas líneas argumentales resultan repetitivas al leerse de seguido, como son las reiterativas apariciones de Kingpin, o la insistencia en lo fácil de manipular que es nuestro protagonista.

De la Torre y Checchetto hacen un buen trabajo. El madrileño es mejor dibujante, sus ambientes son mas malsanos y oscuros y sus ninjas y héroes dan mas miedo. Por desgracia también es mas borroso. A Checchetto se le entiende mejor, tiene un estilo mas definido y peor, aunque con la ayuda de coloristas y entintadores, consigue una escena de gran belleza visual, la de la pelea con los ninjas en la nieve.

Los pegos que le pongo a esta historia son mas bien de fondo. Es que todo ocurre demasiado deprisa, está el sempiterno sentido de culpa del chico de la cocina del infierno, y todas las desgracias que le han venido ocurriendo últimamente, pero no me acaba de parecer que eso justifique su cambio de actitud. Norman Osborn no acaba de subir al poder ahora, lleva ya bastante tiempo fastidiando. Daredevil ha sido siempre el “detengo a los criminales para que nuestro sistema de justicia los juzgue”, aunque a veces se la haya ido la olla, lo suyo es no matar, creer en las leyes, molestar a Frank Castle y a todos los que intentan tomarse la justicia por su mano. Y de repente tenemos que impone por la fuerza un estado policial en la cocina del infierno. No me lo acabo de creer. ¿Eran estas las grandes ideas que tenía Diggle?

Porque el rumbo que está tomando la colección parece un refrito de los último crossovers de la editorial y de fórmulas que han tenido éxito para revitalizar otros personajes. Lo que está haciendo con sus ninjas es muy parecido (a pequeña escala), a todo la trama de la iniciativa, no tiene una prisión en la zona negativa, sino un GULAG en la cocina del infierno, el acontecimiento “Shadow Land”, que está en cartel en EE UU ahora mismo, parece su “Civil War”, (y me preocupa mucho como lo publicará Panini, seguro que lo hace en tomo como con “Annhilation”, para que me tenga que comer comics del caballero luna, power man y el motorista fantasma), allí aparentemente morirá, otro héroe (“Pantera Negra”), ocupará su lugar por un tiempo, mientras se gesta su resurrección, como la del capitán américa….

En fín, si hacemos caso a lo que dicen los españolitos en las webs, es todo tan repetitivo que no genera ningún interés. Yo al menos me gastaré mis euros.

Así que concluyendo, una obra entretenida que se lee bien, cuyo argumento no acaba de convencer del todo. La mano lleva mucho tiempo infrautilizada en Daredevil desde que se incorporó a su universo con Millar, limitándose a algunas apariciones en la etapa de Chichester y a proporcionar carne de cañón para las garras de Lobezno. Siempre he pensado que se echaba en falta una gran saga de la mano. Entre Brubaker y Diggle estamos teniendo una dedicación exclusiva de Daredevil a estos ninjas que dura…. Años. El tiempo dirá si es una gran saga o solo una saga muy larga.

jueves, 9 de septiembre de 2010

"La estrella de Pandora" y "Judas desencadenado" de Peter F. Hamilton






Mira que me ha costado, pero finalmente he conseguido acabarme "Judas desencadenado", de Peter F. Hamilton. Ente este libro y "La estrella de Pandora", me habré tirado casi como un año, obviamente no leyendo todo seguido, pero si dedicándole un rato todas las semanas, lo que demuestra claramente mi nivel de cabezonería.

Esta serie ha tenido buenas ventas y críticas, cosa que me reafirmar en lo que siempre he opinado de los críticos. El argumento gira alrededor de un brillante futuro en el que la humanidad se ha expandido por la galaxia en el que una expedición científica desata una guerra que pondrá en peligro la existencia de la humanidad. Con eso puedo haber espoileado 300 paginas. Tranquilos, hay 1000 y pico mas.

Para poner las cosas en su sitio, dejemos claro lo que esta serie no es. Por ejemplo, no es ciencia ficción hard. Hamilton ha leído mucha ciencia ficción, y eso le permite disimular bastante bien, sabe que ideas coger de Clarke y de Niven para que la ambientación sea convincente, pero no lo hace con la gracia y el talento de Banks y Simons. Arregla todo a base de agujeros de gusano y campos de fuerza, si es que con los campos de fuerza se puede hacer lo que se quiera, que se lo digan a Sue Richards, pero el hecho de que se usen tanto en los space operas no los hace mas creíbles. Al final del "Judas desencadenado", además, se enreda en tediosas explicaciones y parlamentos expresados en una jerga pretendidamente científica, de la que ser avergonzaría el mismísimo teniente comandante Data.

Tampoco tiene especulaciones de gran calado. La gente lleva implantes para conectarse a internet que les despliega un windows virtual en la visión y se guardan los recuerdos para cambiar de cuerpo cuando mueras o te hagas viejo, si es que ganas lo suficiente. Eso si, todo el mundo asume que ninguna relación dura para siempre y se plantean con quien saldrán cuando se rompa la actual. Esa es la especulación mas audaz de Hamilton: "!EL AMOR ETERNO NO EXISTE!".


Hamilton juega con habilidad bazas seguras que ya han demostrado su éxito en otras ocasiones, y han servido para levantar legiones de frikis. Lo primero es generar un universo propio que sea lo bastante complejo: su federación es un paraíso capitalista, la expansión a través de agujeros de gusano a otros mundos permite un crecimiento sostenido eterno, los recursos jamas se agotan para los humanos, al contrario que lo que han experimentado los motiles durante sus siglos de encierro. Superficialmente es una democracia, aunque las dinastías de ricachones tienen tanto o mas poder que el presidente y manipulan la política a su antojo. El capital al poder, sin que en ningún momento se vea nada malo en ello. Sabedor de como a los frikis nos gustan los detalles irrelevantes de los mundos imaginarios, el autor se demora en la descripción, de cada mundo, cada ciudad, cada casa y calle, con un nivel de detalle, un cuidado y una morosidad, que solo puede definir con una palabra: aburrido.

Páginas y página de paja, que se acumulan sobre el lomo de de cada libro hasta alcanzar alturas prodigiosas. Durante mi adolescencia, cuando leí embobado Dune y los dragones de Pern, lo que mas me atraía de la literatura fantástica era la creación de mundos propios, cuanto mas detallados mejor. Por desgracia, hordas de escritores se sintieron atraídos por la misma idea, y demostraron que es mas un asunto de trabajo, que de talento. Crear el suficiente número de castas y clanes, (aunque aquí al menos no haya grupos con poderes psíquicos ni cosas así) para alcanzar un nivel de complejidad que resulte impactante, es cuestión de echar horas. Lo complicado es crearlos interesantes. Y no aburrir con su descripción. Jack Vance creó cientos de mundos, casi todos ellos interesantes, y te los plasmaba a toda pastilla, sin darte tiempo a aburrirte. Pero no todo el mundo es Jack Vance. En fin, con Hamilton se aprende, por otro lado, mucho sobre trajes chaqueta y tejidos de sport, lo que siempre puede ser de utilidad en un futuro.

Siguiendo con las reglas de éxito probado, una vez hemos creado este vasto escenario, cuanto mas complejo mejor, en el tenemos que situar un buen número de pesonajes, es imprescindible que haya varias tramas paralelas, una cierta intriga, un poco de conspiraciones siempre quedan bien, y los libros tienen que terminar en grandes y espectaculares batallas, en las que se haga acopio de una gran cantidad de gadgets armamentísticos inventados para la ocasión. Es aconsejable meter unas cuantas secuencias de acción por en medio, para que no se aburra el personal, y su poquito de culebrón, alguna muerte trágica y un romance.

Si lo haces bien tu agente te perseguirá para que escribas mas novelas ambientadas en ese universo, y los fans los quitarán de las estanterías de las librerías recién puestos, aunque luego en sus blogs no pararán de hablar de que desde el primero no haces mas que bajar el nivel. No se trata de un esfuerzo pequeño ni deshonesto. Solo el trabajo que debe haber supuesto mecanografiar los dos libros ya hace que Hamilton se merezca mi respeto, y no hay nada malo en intentar explotar un mercado existente, dándole al público lo que pide.

Lo malo, en este caso, es que la profusión de lineas argumentales hace que se maten unas a otras. Los dos libros son tan largos, pasan tantas páginas entre dos apariciones de un mismo personaje, que se pierde el interés en ellos y sus peripecias. La trama policíaca, por ejemplo, no es que sea difícil de seguir, es que es difícil recordar los nombres de los investigadores.

Para empeorarlo todo, tiene esa dichosa costumbre tan extendida de asumir que el lector tiene memoria de elefante, y que recordará perfectamente quien era aquel personaje que presentó hace 500 páginas, o peor, que si uno de los personajes intercambió un saludo con una persona, de la que solo sabemos el nombre, 300 páginas mas tarde todos sabremos quien es, cuando aparezca como protagonista de un capitulo.

Y no hablemos de las presentaciones de los personajes, con capítulos de 30 páginas para cada uno, en los que, al menos en un caso, no ocurre absolutamente nada relevante para la narración, excepto que se le presenta, y en los demás casi nada. O esos capítulos en los que no ocurre nada, pero que están ahí solo para que no nos olvidemos de otro personaje, que hará falta 400 paginas después. O cuando interrumpe todas las tramas para contarnos la historia de una civilización alienigena durante páginas y páginas.

Como se verá, parece que lo que mas me ha molestado, es que son dos libros muuuyyy largos. Y es bastante cierto. Disfrazada con cierto camuflate, esta obra no es mas que un entretenimiento ligero, o lo sería, si no pesaran tanto. A ratos engancha, a ratos cansa. No tengo nada en contra de un entretenimiento inteligente, de hecho es mi plato preferido. Pero el caso es que para una de batallitas contra alienigenas malos, junto con un poco de paranoia sobre un enemigo interno, no hacen falta tantas páginas. Por su mera definición, un entretenimiento debe ir al grano, y aquí la narración se va de tal modo por las ramas que acabas llegando a los cerros de Úbeda. Los cambios de escenarios y la alternancia entre subtramas cansan, se anulan unas a otras en vez de reforzarse. Las habilidades como escritor de Hamilton no ayudan demasiado. Sin ser realmente malo, es muy del montón, de modo que sus personajes son planos, su estilo carece de interés por sí mismo. Su sentido del ritmo es así-así, y aunque sus escenas de acción son todo lo holywoodienses que deben, no están descritas con particular habilidad ni brío.

En fin el caso es que es una lectura que no llena demasiado, y no compensa el tremendo esfuerzo mental y físico (los brazos acaban muy cansados después de 10 minutos de sujetar estos tochos), que supone su lectura. O al menos a mi no me lo ha compensado, sobre gustos no hay nada escrito, aunque yo lleve escritas muchas letras sobre el mío.

Lo que mas me ha gustado: tienen vías de tren a través de agujeros de gusano (los trenes creo que están un momentito en el aire antes de posarse al otro lado), de modo que puedes recorrer la galaxia en el metro.

El mejor modo de afrontar su lectura: Pues,... ahora que se está rodando la primera temporada de la "Canción de hielo y fuego", sería buena idea esperar a la serie de televisión.