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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

viernes, 16 de septiembre de 2011

"Latitudes piratas" de Michael Crichton



La historía de esta novela es curiosa. Se supone que después de la muerte de Michael Crichton, se encontró el original en el disco duro de su ordenador. He leido a gente por internet que no se creen que sea realmente suya, porque no es el tipo de obras a las que se dedicaba en ese momento. Me parece una lógica espinosa, a Crichton siempre le interesaron las novelas de aventuras, como demuestran "Devoradores de cadaveres", "El gran robo del tren", "Congo" o incluso "Rescate en el tiempo" y la saga de "Parque Jurásico", mismamente. Al parecer, la menciona en sus memorías, y llevaba planeándola desde los años setenta. Por lo demás, el estilo me parece muy similar al de la última novela suya que leí, "La amenaza de Andrómeda", que es de las primeras que publicó.

La novela cuenta el asalto de un grupo de piratas, aunque prefieran que les llamen corsarios, que asalta un fortín español para apoderarse de un galeón cargado de riquezas. Dicho así suena muy bien. Tenía un buen recuerdo de Michael Crichton, como autor de entretenimientos de primera clase con momentos inteligentes, aunque me fastidie bastante la gente que se lo toma como si fuese un profeta y creen que sus opiniones son hechos contrastados. Bien, no se puede volver atrás en el tiempo.

No me entiendan mal, la novela es muy entretenida, pero no es nada del otro mundo. Esta narrada en tercera persona por un narrador omnisciente que de ven en cuando inserta pequeñas conferencias en la trama, por lo general mas o menos relacionadas con lo que se cuenta. Son bastante cortas y no se hacen pesadas, a veces hasta son interesantes, pero interrumpen el relato. No es un pero demasiado grande, aunque no por ello contribuyen a darle verosimilitud. Para ser el tipo que alardeaba tanto de la documentación, aquí parece haberse pasado a la fantasía épica, hay anacronismos a punta pala, monstruos gigantes y un chauvinismo a la británica sorprendente en un americano, sino fuera por lo habitual que es en ellos. Por cierto, es una tradición en las novelas de piratas y en las de marinos napoleónicos, poner a parir a los españoles, pero aunque no tengo ni puta idea del tema, me ha fastidiado un poco que los tilde de malos marinos, se me hace muy difícil de creer que un atajo de piratas se horrorize de lo mal que cuidan sus navíos los militares españoles. Al final del libro viene un breve apéndice que indica lo que fue de los protagonistas después del libro. La mayoría murieron a los pocos años y no por causas naturales, pero no por ello aumenta la credibilidad de lo leído.

Los personajes se caracterizan por que cada uno tiene una especialidad. Hay uno que es un gran timonel, una chica que tiene una vista muy aguzada, y por supuesto, un inventor, el hombre de ciencia especialista en explosivos que tan buenos servicios prestó en su día a Burt Lancaster. Y poco mas. Quiero decir, no tienen pasado, a parte de lo que se cuenta cuando los presentan, y no tienen personalidad, se limitan a pelear o a cumplir su función en la trama. La interacción entre ellos es inexistente. No hay tensión, no se relacionan entre si, no evolucionan, ni nada de nada. Si la grandeza de un héroe se mide por la de sus enemigos, Hunter y sus aliados serian el equivalente a vendedores puerta a puerta de aspiradoras. Infantiles, sádicos, malvados, rencorosos y sobre, todo, ineptos e incompetentes son los enemigos a los que se enfrentan.

El estilo carece de cualquier aspiración literaria, de hecho parece mostrar un profundo desprecio a cualquier afección estilística. Creo que ni siquiera hay una pobre metáfora en todo el libro. Hay autores que buscan conscientemente despojar a su estilo de todo lo secundario y accesorio. Michael Crichton lo consiguió involuntariamente, pero al contrario que otros, no consigue que eso lo anime. La construcción de la trama tampoco anima la cosa, porque no hay climáx, ni las cosas se van poniendo cada vez mas y mas emocionantes.En su lugar, hay muchas escenas de acción y muchos momentos de peligro que se suceden uno detrás de otro, hay un enfrentamiento naval bastante largo que me ha resultado memorable, aunque tan poco creíble como el resto de la novela, pero apenas hay hilo conductor. Si esto fuera una novela de Emilio Salgari o Julio Verne, cosa que a ratos parece, pensaría que ha sido publicada por entregas y que ha eso se debe su estructura, en la que para mantener el interés del lector, en cada entrega, los protagonistas deben afrontar un nuevo desafío. En el capitulo de hoy, el capitán Hunter se lucha con un huracán. En el de la siguiente con caníbales. Luego con el pulpo gigante y no se pierdan el gran final. Eso sin duda favorece su lectura fragmentada, pero dificulta la continua. No hay un hilo conductor claro, un "¿Que pasará a continuacion?", una puñetera razón para seguir leyendo una vez que cada pelea a terminado.

En fin. Una historia de aventuras entretenida. La peor novela de aventuras que he leído en mucho tiempo.

viernes, 9 de septiembre de 2011

"Diáspora" de Greg Egan




Lo primero que hay que entender al afrontar esta novela, es que, como tal, me parece discutible. Tiene pinta de ser un fix-up de diversos relatos ambientados en el mismo universo, el mismo en el que se desarrollaba el relato "La inmersión de Planck", que cerraba "Luminoso" y que tan incomprensible me resultó.

Empieza con "Orfanogénesis", que según leí en una crítica de Pedro Jorge Romero se publicó originalmente como un relato. Cuenta el proceso de gestación de una inteligencia artificial consciente, integrada en una comunidad de iguales llamada polis, en la que transcurren todos los relatos. En concreto, se centra en el desarrollo de concepto del yo. Tal vez porque estaba avisado por esa crítica o tal vez porque sí, este relato me ha resultado muy interesante, a fin de cuentas, el proceso que sigue el huérfano Yatima es extrapolable al de un ser humano y están inspirados en modelos cognitivos reales. Tuve que leer esta parte lentamente y con cuidado, pero la entendí y es muy interesante.

Nuestro huérfano crece, y junto con un amigo empieza a relacionarse con los seres humanos de carne y hueso que quedan en la tierra. Su sociedad es fascinante, por cierto. Cuando se produce una catástrofe cósmica intentan avisarles y ... bueno, léanlo ustedes mismos. Esta parte es emotiva, dramática, las páginas se pasan a ritmo vertiginoso y los minutos transcurren sin ser advertidos.

Y entonces entramos en la tercera parte. Y todo se va al garete. Encuentro los aspectos científicos de la ciencia ficción muy interesantes, de hecho, a medida que pasan los años, cada vez me aburren mas las espace opera aventureras y me decanto más por el hard, pero me gusta que me sepan explicar las cosas, y Egan ni lo intenta. La tercera parte entera y buena parte de lo que vendrá después, consiste en interminables disquisiciones sobre bocas de agujero de gusano, neutrones rotando, gluones, bosones, partículas extrañas. Y si al menos todo esto tuviera algún sentido.....

Porque realmente no se sí vale de algo el esfuerzo de intentar entender lo que te está contando, cuando todas estas interminables disquisiciones giran alrededor de la Teoría de Kozuch, que es completamente ficticia y ha sido parida por Greg Egan, así que los que quieran "instruirse deleitándose", lo van a tener crudo, pues lo único que aprenderán serán los delirios del escritor australiano. Vale que la ciencia ficción siempre ha jugado con la ciencia, y que ese es uno de sus atractivos, que hay mucha falsa ciencia y muchas teorías acojonantes, pero creo que Egan se pasa tres pueblos.

Los que sobrevivan a toda la parafernalia anterior, se encontrarán con "Alfombras de Wang", que estoy seguro de que es un relato porque ya lo había leído, y debo decir que es magnífico. Muy bueno, oigan. Luego la historia sigue, con nuestros entrañables personajes compuesto de software informático recorriendo el espacio, en busca de respuestas y compañeros, decodificando mensajes ocultos en partículas subatómicas y viajando a otros universos. Hay plenitud de sentido de maravilla, pasajes buenos y pasajes muy difíciles de entender. La portentosa imaginación de Egan casi es capaz de transmitirnos como sería la vida en un espacio de seis dimensiones macroscópicas, lo que resulta fascinante aunque me temo que no lo entienda del todo.

Pasada la segunda parte no existe ningún tipo de escalada emocional, ni clímax, de hecho no parece tener un objetivo muy definido. Escrita con precisión y economía de medias, Egan va adquiriendo un mayor dominio del lenguaje y de la escritura. Los personajes son difíciles de valorar por criterios humanos, porque no lo son, aunque estén emparentados, y aunque tengan sus momentos, no son lo importante en la obras, lo importante es la ciencia, la búsqueda de la verdad, y las matemáticas.

En resumen, como novela muy desigual y muy lastrada por la tecnojerga, pero algunos de los relatos y las partes que la componen, son sublimes.

Con esta novela me temo que termina mi "año Greg Egan", ante la imposibilidad de adquirir "Teranesia" (llegué tarde a la oferta de Cyberdark), "Oceánico" (la librería "Estudio en Escarlata" lo ha pedido....hace seis meses) y "Cuarentena" (a ver si en vez de tanta reedición de "Canción de Hielo y Fuego" Gigamesh reeditara esto), me temo que tardaré mucho tiempo en volver a leer al matemático australiano.