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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

domingo, 29 de enero de 2012

De pirámides y hombres



En contra de lo que muchos creen, los aficionados a la ciencia ficción somos unos descreídos que nos tomamos a chanza todo lo relacionado con OVNIS, parapsicología, la atlántida, o las intervenciones alienigenas en la construcción de las pirámides. Sabedores de lo que nos gusta es una ficción, miramos por encima del hombro con gesto perdonavidas a los que no saben diferenciar la realidad e la ficción.

Tengo un amigo que es justo lo contrario. Nunca he intentado cambiar sus puntos de vista, a veces le discuto algo, pero generalmente miro hacia el techo y desconecto el cerebro hasta que deja de hablar.

EL otro día, cuando estaba hablando de pirámides aztecas o algo así, soltó algo así como que aunque pudieran cortar un bloque de piedra como iban a subirlo tan alto. No pude contenerme y le solté: "Has oído hablar de las poleas". A lo que el me contestó: "Pero necesitarían algo para pasarlo por la polea y de lo que tirar". Cada vez mas perplejo replique´: "¿Has oído hablar de las cuerdas?"

Entonces se rió ante mi ingenuidad, explicándome que era imposible que en una época en que andaban todavía con hachas de sílex pudiesen tener cuerdas.

¿Perdón? En aquel momento decidí que era el momento de desconectar mi cerebro. Es un asunto que nunca he estudiado, al fin y al cabo, pero siempre he creído que algún soga es inseparable de cualquier tipo de civilización. ¿Conque si no, por ejemplo, atarías un cacho de piedra a un palo para hacer un hacha de sílex?. De todos modos, mi amigo consideraba que un pueblo lo bastante avanzado como para ser capaz de tallar la piedra era incapaz de fabricar cuerda.

Siempre he sentido una cierta tolerancia hacia esas chaladuras de extraterrestres construyendo pirámides y tal, pero la estoy perdiendo. No sé cuan improbable es su construcción, siempre que en un foro se ponen a discutir el tema, por cada rasgo de la construcción que no pudo ser llevado a cabo por humanos, surgen diez que explican como se puede. Y diez que les contradicen.

Pero presuponer visitantes de las estrellas me resulta tan probable como considerarlas obras de Dioses o de Dios. En lugar de investigar y tratar de descubrir como cojones lo hicieron te buscas una solución sobrenatural que lo explique todo y que sirve para resolver cualquier enigma. Es una actitud perezosa y falta de imaginación.

Pero lo peor de todo, es condescendiente. Está asumiendo que nuestros antepasados eran una panda de imbéciles analfabetos que de ningún modo serían capaces de lograr dichas obras por si solos. Toman a nuestros antepasados por tontos, cuando en realidad, no eran ni mas ni menos inteligentes que los hombres de hoy en día. Eran igual de ingeniosos e inteligentes y sus logros se merecen un poco mas de respeto.

"Sombras en Titán" de José Antonio Suárez



La inclusión de Rusia y Ucrania en la comunidad europea, ha convertido a esta en una potencia a la altura de Estados Unidos. Nos encontramos en plena guerra fría entre ambas, y en medio de la carrera espacial por llegar a Titán. Estados unidos llegó primero, pero su nave se estrelló y varios miembros murieron después misteriosamente. Europa envía su misión, con una tripulación compuesta fundamentalmente por militares. En seguida, y es una de las menos sorprendentes sorpresas de la trama, descubrimos que el interés que tiene Titán es que en él se encuentran las ruinas de una civilización alienigena. La investigación de las mismas discurre en medio de la desconfianza y hostilidad entre las dos expediciones, de las discordias entre los miembros de cada uno, las órdenes secretas de los militares y las visiones extrañas que pronto sufren los tripulantes.

Esto es un breve esbozo, poco revelador, de lo que se cuece en las escasas 257 páginas de esta novela. El ritmo no es trepidante, es precipitado, arrollador, no paran de suceder cosas, y mas cosas, hasta que llegamos al precipitado final. Hay tochos de quinientas páginas en los que pasan menos cosas. Y ese es su mayor defecto, todo ocurre demasiado rápido, apenas hay espacio para los matices o las reflexiones. No hay espacio para el aburrimiento. O tal vez sí, porque en ocasiones el flujo de acontecimientos puede llegar desbordar la capacidad del lector y hacer que este pierda el interés.

José Antonio Suárez se las apaña muy bien a la hora de imaginar los tejemanejes de la administración, ya sean políticos o militares, sus puñaladas traperas y mezquindades resultan muy creíbles. Los personajes son seres humanos, con virtudes y defectos equilibrados, aunque sus diálogos no me resultan creíbles, todos hablan igual y de manera poco natural, y los mas negativos están muy exagerados.

La especulaciones que se presentan son muy interesantes. Los personajes barajan gran cantidad de ideas con las que intentan explicar el misterio ante el que se encuentran, algunas de ellas fascinantes, pero ninguna de ellas se desarrolla en profundidad, en seguida se pasa, o a un nuevo giro inesperado de la trama, que los tiene a cientos. En particular, la idea a la que dedican mas tiempo, es al final comprensiblemente descartada, a pesar del espacio que se le ha dedicado.

Todo ocurre demasiado deprisa, con una despreocupación total de las formas. Los personajes no tienen tiempo para sorprenderse, o el autor no sabe transmitir sus sentimientos al lector. En concreto, la revelación de vida inteligente extraterrestre jamás ha sido recibida con mayor indiferencia. Uno tiene la sensación de estar leyendo un borrador, en vez de una novela acabada, un esbozo, quizás un guión cinematográfico que necesite de la imagen para complementarlo. El final resulta de lo mas insatisfactorio y precipitado que he leído. y es el mayor problema de esta, por lo demás interesante novela.

miércoles, 25 de enero de 2012

"El lobo de las estepas" de Conn Iggulden



Gengis Khan siempre ha sido uno de mis ídolos. Puede sonar muy fuerte, pero esta afirmación tiene su origen en el tomo de "Historias selecci´n", que había en la habitación de mis hermanos durante mi niñez. La vida de Temujin parecía una novela de aventuras, y una novela buena. Tenía venganza, la forja de un reino y muchos de los tópicos que luego popularizó la fantasía épica. Personalmente no encuentro mucha diferencia entre cierto tipo de novelas históricas y la fantasía heoica. De hecho, he acabado prefiriendo la primera, es complicado inventarse un mundo mas complejo e interesante que el real, y aunque en ocasiones no lo parezcan algo tienen del mundo real y algo se aprende. De hecho, simultaneé el comienzo de este libro con el comienzo de "La voz de las espadas" de Joe Abercrombie, y acabé abandonándolo, no había color.

Así que Temujín, el segundo hijo de Yesegeu, el líder de los lobos, es abandonado junto con su madre y sus hermanos por la tribu cuando este muere y es reemplazado por un vasallo poco fiel. La familia sobrevive en unas condiciones horrendas, Temujin empieza a reunir a su alrededor a otros marginados y descastados, crea su propia tribu, mejora sus estrategias y armas, aglutina bajo su mando a otras tribus contra la invasión tártara y finalmente se cobrará su venganza.

El primer volumen de la serie "Conquistador", es una lectura muy agradable. Una novela de aventuras bastante buena. Las costumbres mongolas parecen bien reconstruidas. No conozco al Khan de Khanes lo suficiente para saber si es fiel a la historia o no. Se parece bastante al libro de mi niñez. Una mirada a la wikipedia indica que se ha tomado bastantes libertades. Pero no es eso lo que me molesta.

Lo que me molesta es algo intangible. No lo que hay sino lo que no hay. Las psicologías de los personajes parecen correctas, pero no son particularmente interesantes. Abundan los momentos dramáticos, pero no llegan a conmover. Las batallas y combates son entretenidos, pero no hay verdadero aliento épico ni una gran emoción. No hay nada demasiado malo en esta novela, pero tampoco destaca por algo en particular, que me haga recordarla o que le otorgue a Iggulen su personalidad como autor.. Es una mas. Eso es todo.

viernes, 20 de enero de 2012

"Daredevil: Renacimiento"



Recién salidito del horno que se encuentra este comi en España. Andy Diggle se despide de la colección de Daredevil y deja las cosas listas para la inminente etapa de Mark Waid. No me extenderé en los sudores fríos que ello me provoca, ya expliqué mi opinión de Mark Waid aquí.

En medio de la etapa de Denny O'neil en Daredevil, hay un pequeño tesoro. Un excelente número autoconclusivo escrito por Frank Miller y dibujado por John Busceman en el que Matt Murdock no se ponía el traje. Ni siquiera recuerdo si hablaba. Llegaba caminando y con gafas de sol a un pueblecito que guardaba un oscuro secreto y pronto se metía en problemas con el Sheriff y los matones locales. En la introducción de "Renacimiento" se habla de las similitudes de este cómic con "Born Again". Hombre, algo de eso hay, pero hay que tener en cuenta que, desde la publicación de "Born Again", todas las sucesivas etapas de Daredevil se han parecido mucho al "Born Again". Por contra, "Renacimiento" parece la versión extendida de aquel cómic de Miller y Busceman.

Matt Murdock no se pone el traje, llega caminando con sus gafas de sol a un pueblecito de Nuevo México y no tarda en meterse en problemas con el sheriff y los matones locales.

Frank Miller también escribió el guión de "Hombre sin miedo", una miniserie en la que se contaba el origen del vigilante de la cocina del infierno. El final de "Renacimiento" es muy parecido al final de aquella minserie, incluido el improvisado traje negro de ninja. El duelo con el villano es casi idéntico, aunque carece de la emotividad de aquel. Sorprendente cuanto talento tenía Miller, y todo lo que ha perdido, además de la cordura.

Aparte de fusilar a Miller, ¿que tal está? Pues es entretenido, se lee bien. Andy Diggle se las apaña muy bien en las escenas de acción, se nota que disfruta planificándolas, y pierde enteros cuando le da por usar psicología de andar por casa. No hay profundidad psicológica, ni logra una gran identificación con los personajes o darles humanidad, y abusa de algunos tópicos, pero fuera de ello es bastante amenos.

Su socio David Gianfelice es un narrador bastante competente, la acción resulta bastante fluida, aunque las acrobacias karatecas de Murdock le quedan ridículas. Sabe dibujar personajes distintos y ponerles caras y expresiones, pero su estilo resulta demasiado cartoon para un argumento tan sórdido y carece de fuerza. No es Busceman ni Romita Jr.

En fin, un cómic normalito y entretenido, remate de una etapa bastante mediocre, que al menos a mi gusto, ganará mucho por comparación con lo que está por venir.

martes, 17 de enero de 2012

"Casa de soles" de Alastair Reynolds



De entre los autores "fijos" de la Factoría de ideas, McDewitt, Banks, Hamilton, Alastair Reynolds es el único que espero con ilusión. Bueno por ahí andará Joe Haldeman y diez o quince autores mas, pero es un modo de entendernos. Alastair Reynolds no está revolucionando el género, eso lo hace Greg Egan, y tal vez Peter Wats y Karl Schroeder (habría que leer mas de un libro de cada uno para poder asegurarlo). Lo que Alastair Reynolds hace es escribir novelas de aventuras inteligentes, con sentido de maravilla a patadas y un cierto respeto por la verosimilitud científica. El tipo de obras con las que la mayoría nos enganchamos al género, pero adaptado a los tiempos que corren, aderezado con algunas obsesiones personales y toneladas de imaginación.

Dejada ya atrás su serie "Espacio Revelación", cuya conclusión fue decididamente decepcionante, nos llega una novela autoconclusiva. !Y que novela!. En unas cuatrocientas páginas de márgenes apretados, Reynolds crea un universo para explorar el cual otros autores habrían necesitado una trilogía de tochos de ochocientas páginas cada uno. Todo hay que decirlo, no es un universo particularmente original, hay una civilización de mecanoides, gigantescos restos de una supercivilización desaparecida y esas cosas. Los clanes mismos de los protagonistas recuerdan mucho a los de la novela de Vernor Vinge "Un abismo en el cielo". Sus miembros on casi inmortales y viajan por el espacio a velocidades relativistas, darle la vuelta a la vía láctea es algo habitual para ellos. Miden el tiempo por milenios, los imperios galácticos nacen y perecen durante sus vidas, al tal velocidad que resultan sucesos insignificantes.....Este vértigo temporal está muy logrado y es uno de los mejores aspectos de la novela. Y al igual que en la novela de Vernor Vinge, hacen reuniones periódicas para actualizar sus conocimientos.

Sin embargo, se distinguen de ellos en varios aspectos: están formados por clones de una misma persona, con todos sus recuerdos hasta el momento de su creación. En las reuniones del clan se comparten los recuerdos de las experiencias de interés que han vivido por separado y se eligen los que se consideran de interés generalr. La pareja de amantes protagonista, incluso está acostumbrados a insertarse recuerdos del otro continuamente. Esto se expresa mediante el uso de la primera persona en todos los capítulos, ya se nos esté contando la historia de la niña que sirvió de plantilla original o de uno de los dos clones protagonistas. Puede resultar lioso al comienzo, porque no aparece el nombre del personaje bajo cuyo punto de vista transcurre el capítulo, pero acabas cogiéndole el tranquilo bastante pronto, a fin de cuenta solo hay tres, y la secuencia de chico-chica mantiene el mismo orden toda la novela.

Novela que tarda en empezar, Alastair Reynolds da rodeos innecesarios. En concreto hay un personaje que parece muy importante al comienzo y a cuya presentación dedica bastante tiempo que luego desaparece sin dejar rastro y no tiene mayor relevancia. Aparte de ello, aunque de por sí es una historia interesante, la subtrama de la niña que sirvió de plantilla original a los clones no parece tener mucha relación con el resto, y finalizada la lectura de la novela, esa relación sigue sin aparecer, mas allá de que hacia el final se nos explique explícitamente en ella todo lo que el lector ya había deducido sobre el clan Gentian, aportar el origen de cierta forma de pensar de los clones, muy poco agradable, por cierto, y hacer una ligera insinuación sobre uno de los protagonistas al final.

Enumerado así parece mucho, pero la verdad es que no creo que compense interrumpir continuamente la trama principal por ello. De todos modos son capítulos cortos, y como ya digo, la historia también tiene su interés, así que no es para tanto.

Finalmente la cosa se anima, cuando el clan de clones protagonista es víctima de una emboscada durante una de esas reuniones que mencioné y es practicamente aniquilado. A partir de aquí, la lucha por la supervivencia, huidas, batallas espaciales, traiciones, una leve intriga y un largo climax final, bastante emocionante, con una persecución que se alarga durante miles de años. Cosas de la relatividad.

El estilo es funcional, no molesta para tampoco llama la atención, betsellero típico. Los personajes no se distinguen por su profundidad psicológica. La lectura resulta muy agradable y hacia el final, absorbente. Para el aficionado a la ciencia ficción, estrictamente hablando, quedan para el recuerdo una serie de momentos memorables: El relato del encuentro de Campion con la vigilancia, que da un nuevo sentido a la expresión "encuentro cercano". El relato de la vida del Espíritu del aire, memorable, todo un ejercicio de imaginación y capacidad de evocación, las presas estelares y el final a lo 2001 con su sorprendente explicación de la ausencia.

A pesar de sus momentos de brillantez, no es una novela revolucionaria, no cambiará el género ni conseguirá el añorado respeto del público o la crítica no aficionada, e incluso de cierto sector del fandom. Todos ellos la despreciarán por se una novela de naves espaciales y robots. A mi me ha encantado.

domingo, 8 de enero de 2012

¿Estoy enfermo o que?

Leo en "Fieramente Humano" de Rodólfo Martínez los siguientes extractos:

"Pero el núcleo mismo de lo que es la casa está a salvo y, por tanto, todo podrá volver a empezar. Él también. O, al menos, una nueva encarnación de lo que él es.
Sin embargo, se dice con obstinación, preferiría no tener que pasar por ello.
Lo que el prefiera carece de importancia, claro. Un nuevo Guardián se alzará de sus cenizas. Y tendrá sus recuerdos y buena parte de sus manías.
Pero no será el, aunque lo sea.
Y Guardián quiere seguir siendo él. No otra versión de si mismo, sino él, tal y como es ahora."


Y en lo único en lo que puedo pensar es en los momentos finales de David Tennant como el Doctor. ¿Tendré que hacérmelo mirar?


viernes, 6 de enero de 2012

"Fieramente Humano", de Rodolfo Martinez



Me he levantado con pocas ganas de escribir, de hecho con pocas ganas de escribir durante el resto de mi vida. En estos momentos, la escritura es una actividad que se me antoja de una futilidad pasmosa, pero ya hablaré de ello en otro post (!Viva la auto compasión!). En cualquier caso, como considero casi un deber comentar cualquier obra de género fantástico de autor español que leo, está claro que "Fieramente humano" se merece un comentario.

Una novela cojonuda. Ya está.

¿Como que hay que desarrollarlo y argumentarlo mas? Uhn.... veamos...La ilustración de la portada es bonita. La encuadernación es muy buena, a pesar de lo gordo que es, el lomo no se ha arrugado, tiene solapas, la letra es grande y legible, tiene una presentación, unas notas finales, unos apuntes sobre el autor y su bibliografía.

Sobre la novela en sí. Transcurre en "la ciudad", el universo de varios relatos y novelas de Rodólfo Martínez. Una ciudad actual cuya nombre nunca se menciona, aunque está inspirada en Gijón, en la que viven mas o menos ocultamente innumerables seres sobrenaturales, uno de los cuales es un mago llamado Jasón Zanzaborna, que ha pasado los últimos treinta años preparándose para el regreso de un terrible enemigo, y deseando que nunca regrese. La historia tiene muchas líneas de acción, las principales se refieren al inevitable regreso a la ciudad de ese enemigo, que puede llegar a destruirla y a destruir todo lo existente, y al viaje al confín de un remoto desierto africano de un heterogéneo grupo de personas, que han sido llamados por un ignoto poder, y las consecuencias que tendrá dicho viaje, pero realmente hay muchas mas, la del detective Gabriel Márquez (sin García en medio), que se ha visto involucrado con Zanzaborna a lo largo del último año, su amiga Laura Piedra, la ayudante de Zanzaborna Eva, su abuelo, el misterioso embaucador tuerto, y viejos conocidos de otros relatos y novelas como el Jugador, el Guardián y Paula. Bueno, ahora no estoy seguro de que el guardián haya salido antes. Sigamos.

Uno de los atractivos de la novela es el afán de fabular, de forjar un mundo propio, de crear (o recrear) personajes y adaptarlos a un entorno nuevo, de relacionarlos, y crear nuevas leyendas, que se interrelacionan unas con otras, de modo que lo que se cuenta parece una pieza de un todo mayor. Continuamente se hacen referencias a acontecimientos pasados, de los cuales algunos se explican con detenimiento y algunos no, y se plantan semillas de lo que podrían llegar a ser nuevas historias, como si hubiéramos vislumbrado una parte importante de un tapiz, que sin embargo se extiende hacia adelante y hacia atrás.

Otro es el uso del lenguaje, el empleo de diferentes técnicas para contar las diferentes ramas de la historia, así, los capítulos del detective Márquez están escritos en primera persona, con alguna reminiscencia a los detectives privados de serie negra, los interludios, las partes que podríamos considerar flashbacks, en el clásico pretérito en tercera persona en su mayoría, y las partes que transcurren en el presente, como no, se escriben en tiempo presente, y nada de ello parece artificial, todo resulta de lo mas fluido y natural. Lo mismo resulta, por ejemplo, del uso de párrafos cortos, de una sola línea muchas veces, en los momentos cumbres, recurso efectista y difícil de usar sin caer en el ridículo y la exageración. Aquí sin embargo está hecho con tal acierto que su ritmo en ocasiones llega a resultar poético. Otro gran acierto resulta el primoroso uso de la adjetivización. Creo que muchos críticos recomiendan no abusar de los adjetivos, de hecho es una de las cosas que se le suelen reprochar a Lovecraft, por ejemplo. Rodólfo Martínez en cambio utiliza muchos adjetivos, y los elige con mucho cuidado, manera que siempre resulten reveladores y aporten matices a lo descrito. Es particularmente memorable la descripción del "Corazón de las tinieblas". Donde el ya mentado Lovecraft hubiera empleado párrafos y párrafos en describirnos su aspecto físico, Rodólfo Martínez simplemente concatena una serie de adjetivos y verbos que describen el efecto que su presencia provoca en sus peregrinos. El resultado es de lo mas inquietante.

Sin embargo, este afán por explotar las posibilidades del lenguaje literario no constituye un fin por sí mismo, sino que está puesto al servicio de la historia, como debe ser. Todo contribuye a narrar la historia del modo mas eficaz posible. Y esta historia es muy entretenida, y está llena de emoción, elementos fantásticos, terroríficos y truculentos.

Llegados a este punto ¿alguna queja? Bueno uno de los síndromes del reseñador es que siempre encuentra algo de lo que quejarse, sea lo que sea. A fin de cuentas, a mí el "El quijote" me aburre y a Shakespeare le encuentro farragoso a ratos.

Sobre todo al comienzo de la novela, encuentro que los personajes hacen gala de un cierto histrionismo, no son capaces de intercambiar tres frases sin alzar una ceja, apoyar la barbilla entre las manos, alzar la comisura de la boca en una media sonrisa.... Un cúmulo de expresiones que a veces parecen tener como único propósito servir de ligazón entre las frases del diálogo.

Luego está el tema de que los personajes son mas descritos que mostrados. No me entiendan mal, dada la gran cantidad de personajes que existen esta podía ser la única forma de proceder, y está muy bien hecho, los personajes están muy bien descritos, pero es eso, se describen, nos metemos en su cabeza y nos cuentan como son, no llegan a definirse por sus actos. El peor de los casos es el de Zanzaborna, a quien se supone muy inteligente, un manipulador supremo, alguien que se las apaña para que lo inesperado siempre acabe favoreciéndole. ¿No pudo inventar un plan mejor en treinta años?. Hombre supongo que encontrar a los instrumentos adecuados le llevaría tiempo, pero hasta él mismo reconoce hacia el final de la novela que su plan era una mierda.

Por otro lado esta el difícil equilibrio entre sugerir y mostrar. Las decisiones tomadas serán cuestionados por unos y aprobadas por otros. Se nos insiste mucho en que Gabriel Márquez es mas de lo que parece. A mi personalmente eso no me parece mal. Pero el comienzo me parece demasiado brusco, me da una sensación de entrar con la película empezada. Mientras que de otras partes se nos acaban contando todo lo relevante y mas, por ejemplo el primer encuentro de Zanzaborna con su maestro, jamás llegamos a saber con detalle como Gabriel y él se conocieron, ni como le ha sacado las castañas del fuego muchas veces, hasta el punto de que lo conocen en la comisaria o la vida de Gabriel lleva un año pareciendo girar alrededor suyo. De hecho Gabriel Márquez me parece un personaje falto de contexto, del que no sabemos nada, mas allá de las revelaciones que nos llegan al final.

De igual modo, el grupo de peregrinos me han resultado personajes un tanto superficiales. Hombre mantener a once personajes bien difierenciados puede ser muy complicado, pero a la mayoría se les etiqueta con un simple rasgo de personalidad, el burócrata (sin duda el menos desarrollado), el amante de la música, el trauma de adolescencia, ....y ese rasgo es toda la caracterización que tendrán, (a parte de ser unos hijos de puta, claro).

Con todo, sigue siendo una excelente novela. Su lectura ha sido una de las pocas cosas, sino agradable, al menos intensa, que me ha ocurrido durante estas espantosas fiestas, por llamarlas de algún modo, y quedo en deuda con Rodólfo Martínez por haberme ayudado a pasarlas.