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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

jueves, 19 de julio de 2012

"Comerciantes de las estellas" de Poul Anderson



La publicación de un libro Poul Anderson es una magnífica noticia. Este ejemplar ha sido publicado en "Los libros de Barsoon", colección dirigida por la dirección de la revista Barsoon . Barsoon es una publicación de "La hermandad del enmascarado", una asociación cultural sin ánimo de lucro cuyo propósito es promover y rescatar la literatura popular, el pulp, el folletín y la novela popular española. Personalmente, yo lo adquirí en la librería "Estudio en Escarlata", de Madrid. Un respeto a todos ello.

Existe un gran consenso sobre que los tres grandes de la ciencia ficción son. Robert A. Henlein, Isaac Asimov y Arthur C. Clarke. Bien, a mí me gusta hablar de los cuatro grandes, uno de los cuales es Poul Anderson y ninguno de los cuales es Robert A. Henlein, al menos eso creo de momento. Y no es por su supuesta carga derechona, sino porque jamás he apreciado su supuesta maestría narrativa. Seamos francos, Poul Anderson estaba bastante mas a la derecha de dios que Robert A. Henlein. En los relatos que componen este libro, por ejemplo, podría pensarse que hay una exaltación del capitalismo y la libre empresa. Nada mas lejos de la realidad, si les dedica alguna simpatía, es porque veía al empresario como una versión moderna del señor feudal que vela por sus súbditos, o eso creía Poul Anderson, para él, el capitalismo occidente es cosa blandengues liberales incapaces de subirse la cremallera de sus propios pantalones. !El feudalismo si que molaba!. En toda su obra hay una constante: la nostalgia y la exaltación del feudalismo. Nicholas Van Rijn incluso hace que sus hombres de confianza le presten juramento de lealtad. !Ja,ja,ja! Una medida que nunca sirvió de nada en las sociedades medievales, donde, ya se sabe, los juramentos se hacian para romperlos y nunca hubo un ser mas traicionero que un señor feudal, como para intentar aplicarla en el mundo empresarial, cien mil veces mas corrupto. Me pregunto como le habría hido a Van Rijn en el mundo real.

Dicho esto vayamos a por este libro en sí. Como su nombre indica, trata de las aventuraras de diversos comerciantes galácticos y sus contactos con culturas mas atrasadas. Anderson era un gran creador de mundos, su maestría en crear mundos y culturas alienigenas es indiscutibles, aunque abuse un poco de las sociedades mas o menos medievales pobladas por guerreros orgullosos. Siempre estuvo a caballo entre la ciencia ficción hard, con una buena base científica, y la variante mas pulp y aventurera, con lo que no es de extrañar que este libro uno se encuentre lo mismo con descripciones de novas y ecologías basadas en el amoniaco que con batallas espaciales y duelos a punta de espada, pero es el componente aventurero el que predomina.

Los aficionados a su obra agradeceremos el reencuentro con Nicholas Van Rijn y David Falkayn y su grupo de comerciantes. En la parte negativa, tengo la impresión de que los relatos mas interesantes habían sido publicados ya en diferentes revistas y compilaciones, y uno se encuentra aquí con los restos. Eso no quiere decir que carezca de interés, pero echo en falta obras maestras como "El escondite". De los relatos incluidos, "La llave maestra" me ha parecido el mejor, por los fascinantes alienigenas que presenta y su maestría narrativa. "La rueda de las tres esquinas", es casi igual de bueno y además se mete con los fanatismos religiosos. "Territorio", comporte muchos puntos en común con "La llave maestra". Nicholas Van Rijn derrocha carisma y es un buen relato, pero me ha parecido mas estereotipado. "Esaú (Derecho de nacimiento)", está bien mientras describe el mundo en el que tiene lugar y la amenaza a la que éste se enfrenta, pero lo resuelve todo de un modo un poco tonto. "El sol invisible", es seguramente el mas flojo, una aventurilla contra una belicosa cruzada galáctica surgida de nadie sabe donde. "Equipo de comerciantes", es el mas largo, cien páginas prácticamente una novela. En el todo se subordina a la aventura. Los sofisticados protagonistas descubren lo peligrosos que pueden ser unos bárbaros atrasados. Es un relato con mucho humor e ironía, que aunque no aporte mucho al intelecto, resulta delicioso. Este y el anterior, y tal vez todos, pueden resultar un tanto machistas para la mentalidad actual (por poner un ejemplo Falkayn conquista a la chica de la historia cuando esta ve lo que es capaz de hacer espada en mano). Por último "La estrella del destino", es una especie de prólogo de la novela "Mirkheim", cuyos lectores echaban en falta (yo lo hice). En el se insinúa ya el tono elegiaco que presidirá dicha novela y se plantea un interesante escenario astrofísico.

La edición es impecable, buen papel, buena letra, atractiva ilustraciones, una introducción que incluye una cronología de la saga. Si acaso, me ha parecido detectar algún error de típico de traducción confundir sensato con sensible y cosas así.

El Poul Anderson de estos relatos es un autor joven, muy influenciado por los pulps, que todavía no cae en los excesos líricos y poéticos que darán luego mayor atractivo a su prosa, para en su etapa final volverla repetitiva y amanerada. Es un autor que busca capturar la atención del lector, para asombrarse y divertirle. Puede decirse que lo consigue. No es la mejor antología suya que he leído, pero no es mal libro que leer. Los aficionados a la ciencia ficción clásica no deben perdérselo.

lunes, 16 de julio de 2012

Grandes directores malos: Henry Hathaway, el artesano prolífico



Inauguro sección dedicada, en cierto modo, a aquellos directores de cine cuyo talento nunca se correspondió con la calidad de sus películas. O tal vez si. Las cosas a menudo son complicadas y existen muchos puntos de vista distintos. Y empiezo a lo grande con Henry Hathaway, un director que tal vez no se corresponda con el título que he elegido, puesto que, en realidad Henry Hathaway si era un buen director.

Poseedor de una narrativa sencilla y eficaz, emparentada con la des los grandes clásicos como John Ford y Howard Hawks, Henry Hathaway tenía un sentido del ritmo envidiable, sabía perfectamente como tensar un relato, cuando poner la pizca de humor, cuando llegar al momento sentimental, y, si a la historia le convenía, era capaz hallazgos visuales y de grandes momentos de tensión.

Repasando su abultada filmografia, encontramos que dominaba no pocos géneros, y me veo casi en la obligación de cambiarle la etiqueta, pues, "El beso de la muerte" y la primera versión de "Valor de ley", son prácticamente clásicos, y tiene otros muy atractivos, como "Nevada Smith", "Los cuatro hijos de Katie Elder", "El correo del infierno", "Tres lanceros bengalíes", se le acercan mucho y son muy disfrutables.

¿Porque entonces este cineasta, que jamás ganó un oscar, permanece olvidado por la crítica y solo le recuerdan cuatro cinéfilos amigos del Garci que como mucho lo consideran "un buen artesano"?. Bueno, empecemos por decir que no hay nada malo en ser "un buen artesano", y que es mas de lo que se puede decir de la mayoría de los directores del Hollywood comercial actual. Henry Hathaway era mas un trabajador que un artista, se limitaba a hacer aquello por lo que se le pagaba con envidiable profesionalidad. Un crítico dijo de él que "cometía el pecado imperdonable de no trabajar siempre al cien por cien de sus posibilidades". O algo parecido. Independientemente de las palabras exactas, es cierto. Firmó algunos bodrios, hizo películas de propaganda, y era totalmente impersonal.

Era lo que llamaríamos un director de estudio. Normalmente no le importaban las historias que contaba ni sus personajes. Se limitaba a que la pareja protagonista saliera guapa, la peli tuviera sus momentos de emoción y sus momentos supuestamente conmovedores y pasaba a otra. Y el tema de los momentos "supuestamente conmovedores", le ha pasado factura a su cine. Lo que en su día podía ser conmovedor, hoy parece amanerado y lacrimógeno y, sobre todo, de un rancio ultraconservadurismo cristiano que quita el hipo. Eso hizo su cine tanl exitoso como perecedero. Era un cine hijo de su época, que a los paladares modernos les resulta ahora demasiado añejo, pero de innegable calidad, que a pesar de todo, legó algunos titulos memorables a la posteridad.

lunes, 9 de julio de 2012

"El enredo de la bolsa y la vida" de Eduardo Mendoza



Eduardo Mendoza regresa a la comedia policíaca con una nueva aventura del detective sin nombre al que yo siempre me he referido informalmente como "el loco" No hay mucho que decir, es una buena noticia y un buen libro. Muy entretenido muy divertido y bien escrito. Como en todas las novelas de la saga el autor subvierte las reglas, no ya de la novela negra y policiaca, sino del propio lenguaje, de modo que no es solo que la trama pueda resultar alambicada y delirante, sino que el modo de expresarse de su peculiar narrador también lo es, la frases se alargan, se ramifican y vuelven a su origen, los lugares comunes se retuercen una y otra vez, de modo que uno sabe como empieza una frase, pero nunca como puede terminar, y con todo y con eso tiene tiempo para crear personajes inolvidables como el abuelo Siau, hacer un retrato irónico de la vida actual, reflexionar sobre el paso del tiempo y la vida, brindarnos un final con no pocos posos de amargura que puede dejar descolocado a algún lector, y que, a su modo, a pesar de sus descerebrados protagonistas, es serie negra al ciento por ciento,

En fin, un entretenimiento, no exento de cargas de profundidad, que digo, un magnífico entretenimiento. Tal vez no sea la mejor pieza de la serie, yo hubiera preferido despedir en mi imaginación al protagonista organizando atracos con los que ganar lo suficiente para ir a estados unidos a buscar a un improbable amor, pero sigue siendo una lectura completamente recomendable.

PD: Que fácil es criticar, señalar errores, objetivos o imaginarios, pero que difícil es encontrar motivos lógicos y razonados para explicar que algo te ha gustado mucho.

lunes, 2 de julio de 2012

"El invencible" Stanislaw Lem


El "Invencible", es el nombre de un crucero espacial de la armada de la Tierra. Como en las películas de serie B, arriba a un planeta desértico para investigar la desaparición de otra nave de similares características a la suya. En seguida, los expedicionarios empiezan a caer unos tras otro. Esta parte son cerca de dos terceras partes de la novela. Se lee bien, pero le falta garra. Las peripecias se suceden con algo de rutina, a buen ritmo, pero sin auténtico impacto emocional. Stanislaw Lem no parece interesado en el terror o la aventura. Los personajes son un nombre y una especialidad. En contadas ocasiones se añade algún detalle físico o de carácter. Son muchos, pero excepto el astronauta (el capitán de la nave), y el navegante (el protagonista y segundo al mando), carecen por completo de importancia.

La explicación al misterio del planeta se da casi por generación espontánea. De repente, un personaje dice: "He tenido una idea", y da una breve conferencia en la que se explica todo, que a nadie se la había ocurrido antes, pero con la que todos los científicos están de acuerdo. Esa idea, por cierto, es fascinante. Por desgracia, en este mundo todo está inventado y llevo toda mi vida leyendo. Me recuerda mucho al relato de Poul Anderson "Epílogo", creo que James P. Hogan la utilizó y Juan Miguel Aguilera y Javier Redal la incorporaron a la mitología de Akasa-Puspa. Algunas de sus corolarios, supuestamente mas atrevidos como que la inteligencia no sea el pináculo de la evolución y que la especie predominante carezca de ella, que en su día pudieron suponer un mazazo a las creencias preestablecidas occidentales me resulta de puro sentido común, lo que supongo que significa que tengo muy interiorizada la teoría de la evolución. Bien por mí y continuemos.

En el último tercio de la novela, las cosas se animan. Normalmente armaría un escándalo porque las cosas se animen solo en el último tercio. !UNA OBRA DE FICCIÓN DEBERÍA SER ADICTIVA DESDE LA PRIMERA PÁGINA!. Pero esta novela es corta muy corta, así que no se puede decir que haya sido toda una travesía del desierto lo que hayamos tenido que afrontar para llegar a la tierra prometida. Hay una batalla bastante épica. Las desoladas y deprimidas reflexiones de Rohan (el navegante), en las que se expone la tesis moral de la novela, son de lo mejor de la misma. A continuación, la conversación con el astronauta resulta conmovedora, y en ella, si que hay un buen desarrollo de personajes.

Al igual que en "Fiasco", en el climax final el protagonista se enfrenta en solitario a un mundo alienigena, en lo que quizás sea un rasgo de estilo del autor.. Un climáx lleno de desesperación, futilidad, e incluso sentido de la maravilla. En fin una novela corta, sencilla, amena interesante y muy brillante en su parte final.