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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

miércoles, 29 de enero de 2014

“Mysterium” de Robert C. Wilson





El argumento de “Mysterium” es sencillo. En una base secreta de investigación de los estados unidos trastean con un objeto misterioso, tal vez procedente de un ovni. Como consecuencia, el pueblo cercano se ve trasladado a una tierra alternativa, en la que estados unidos es una republica en manos de extremistas religiosos de una curiosa variante del cristianismo.

“Mysterium” es una novela corta, cosa que normalmente agradezco, porque he llegado a odiar con toda mi alma los hinchados éxitos fabricados a la moda actual de mil páginas como mínimo. Sin embargo, en esta ocasión, he echado en falta algo más de desarrollo, tanto en los personajes como en las situaciones como en las ideas planteadas.

Empecemos por lo que no es. “Mysterium” no es una ucronía, pero se parece bastante a una ucronía. Dedica bastante tiempo a describir como es ese mundo alternativo, o al menos como están organizados política y geográficamente los estados unidos y un poquito de Europa, pero no lo hace con el detalle exhaustivo que podría haber dado lugar a un tochazo, cosa que si que agradezco porque no soy fan de las ucronías. El punto de corte, en el que su historia empieza a diferenciarse de la nuestra, situado al parecer en algún momento al comienzo del cristianismo, nunca llega establecerse, lo que tampoco tiene mayor importancia. Es sólo, que el mundo en que transcurre la acción resulta poco trabajado, es un esbozo, no un cuadro terminado.

“Mysterium” tampoco es la típica historia de Robert C. Wilson sobre un hecho inusitado que transforma al mundo y afectan esos cambios a un grupo de personas. Esto parece más difícil de defender, dada la sinopsis que he puesto al comienzo, parece que es justamente eso. Empieza así, tenemos uno o dos capítulos muy buenos, con los habitantes del pueblo dándose cuenta de que algo ha pasado, y un auténtico momento twilight zone ante una carretera cortada. Pero Wilson hace trampa, en ese momento justo, la narración da un salto temporal al futuro. Resultado de esta política de hechos consumados, es que nunca llegamos a ver el primer contacto con los habitantes de este mundo paralelo, ni como evolucionan las relaciones con este gobierno ultra religioso. Una elipsis y por fin parece que Wilson puede empezar a contarnos lo que realmente quiere.

Y al parecer lo que nos quería contar era una historia sobre la vida en una población ocupada militarmente, pero la elipsis nos ha vuelto a traicionar. En vez de mostrarnos lo que lleva a unos personajes a convertirse en colaboradores y a otros en resistentes, nos lo cuenta, mediante monólogos en tercera persona en que reflexionan sobre lo ocurrido. Es un recurso que permite a la trama avanzar más deprisa, pero que produce la sensación de esta viendo instantáneas de una película en vez de la película completa.

Robert C. Wilson es un gran narrador y el interés no decae. Muchos momentos son muy emocionantes, aunque la elección de lo que decide contar en sus páginas es, como poco, cuestionable. Ejemplo: ¿era necesario dedicar tantas páginas a los esfuerzos de los protagonistas por conseguir un escáner? Es uno de los momentos de mayor suspense del libro, pero dado lo corto que éste es, parece exagerado. Lo mismo ocurre con los capítulos dedicados a algún personaje que sólo aparece dos veces, una para presentarlo y otra porque aportará el punto de vista en un momento clave. En un novelón es algo comprensible, pero, en una novela corta, ¿era necesaria tan larga presentación? ¿Era necesario el personaje, ya puestos?

Los personajes no están mal, pero están un poco estereotipados, por ejemplo, recurre de nuevo al trauma para justificar la personalidad de uno de ellos, lo que le da un cierto aire de telefilme de sobremesa. Cuando evolucionan, su evolución resulta muy brusca y forzada, por lo que no llega a ser creíble.

Ojeando por Internet, he visto que esta novela se suele considerar como un trabajo primerizo. No sé que decir, es lo que parece, pero ya llevaba unas cuentas obras publicadas por aquel entonces, que duermen el sueño de los justos en castellano, como toda la obra de Wilson posterior a “Spin”.

En fin, no quiero dar una imagen demasiado negativa. No deja de ser una obra escrita con oficio, fácil de leer, emocionante y con algunas buenas ideas, aunque todas ellas poco desarrolladas y un tanto desperdiciadas.

martes, 28 de enero de 2014

"El legado de Prometeo" de Miguel Santander




Me disculpo por anticipado, tengo mi ejemplar de “El legado de Prometeo” prestado, así que no podré revisarlo para confeccionar la reseña, lo que acarreará que no podré precisar los nombres de los protagonistas.

El argumento, a grandes rasgos, es el siguiente. En un futuro cercano, atribulado por el cambio climático, el agotamiento de las fuentes de energía y desastres naturales, se descubre un agujero negro muy cercano, a unos dos años luz, creo recordar y se envía una expedición a investigarlo, con el objetivo de aprender a generar mini agujeros negros que puedan servir de fuentes de energía, energía oscura, lo llaman.

Aunque también hay personajes en la tierra, la mayor parte de la novela está centrada en las vivencias de los miembros de la expedición y las relaciones entre ellos. El resultado resulta agridulce, en mi opinión. Los amores y odios entre los expedicionarios resultan un tanto culebroneros y los personajes en exceso simples o bidimensionales, sin embargo tienen momentos de humanidad que los redimen. El joven aprendiz de psicólogo cuántico que acapara gran parte del protagonismo (ignoro si he escrito bien la profesión), no tardó en atragantárseme y caerme rematadamente mal. Por el contrario, su padre, con su autocompasión y sus problemas, me resultó un personaje mucho mas logrado. El resto los encontré bastante estereotipados, la chica maja, el villano manipulador, la militar heroica…

Con todo, debe admitirse que nunca aburre y que mantiene el interés y la emoción durante toda su extensión. La parte del león de dicho interés se lo llevan las especulaciones científicas e incluso sociológicas. El poco placentero futuro que describe es de lo más plausible, pero además tenemos la creación y el mantenimiento de una sociedad cerrada, descrita de un modo creíble, con una utilización muy interesante de la realidad virtual para la educación. Además por casi toda la obra flota uno de los temas mas queridos de la ciencia ficción, el despertar de la inteligencia, en que consiste la conciencia y como podría llegar a ella una inteligencia artificial.

Todos los aspectos científicos están bien documentados, a las pruebas me remito, al final de la novela figuran las referencias a todos los artículos usados en la documentación, pero eché en falta algo más de detalle y de audacia. Quizá por un temor excesivo a aburrir al lector, Miguel Santander no dedica demasiado tiempo a cosas como describir el agujero negro, que siempre encontré fascinantes, o a describir con detalle el proceso de Pemrose para generar energía, algo se hace, pero con tan poco detalle que me he quedado mas o menos igual. Podría decirse que a la novela le falta audacia, aunque correcta con la ciencia actual, no se atreve a imaginar una ciencia o una tecnología futura.

O tal vez esa impresión me la cause un exceso de la exposición a la ciencia ficción por mi parte. Me explico, llevo años y años leyendo ciencia ficción, eso hace que ya haya cosas que me suenan mucho. Por ejemplo, en algún capítulo se describe el viaje de los protagonistas a la cima de un ascensor orbital. En la bibliografía figura el artículo en el que Santander se ha basado para describir ese viaje, sin embargo a mi me resulta muy similar a descripciones parecidas de Arthur Clarke, Kim Stanley Robinson, Juan Miguel Aguilera y quien sabe cuantos mas. En fin, que la mayor parte de las cosas me han resultado poco innovadoras, me han sonado a ya consumido.

Lo que no quiere decir que no haya disfrutado la novela. Es el tipo de ciencia ficción que me gusta leer, y me alegra que se publique en España y, habida cuenta que se trata del debut de su autor en la novela (que no el relato), resulta un debut mas que prometedor.

viernes, 24 de enero de 2014

Éxito de Espiral Cf


Al parecer, el último número de esta colección se ha agotado en tan sólo cuatro meses. Demos desde aquí nuestras felicitaciones a Diana P. Morales, Alberto Moreno Pérez y, por supuesto, al editor Juan José Aroz. Mas información aquí

sábado, 11 de enero de 2014

"2001 nights" de Yukinobu Hoshino










Cómo para una vez que vuelvo a hablar de comics me he puesto muy negativo, he decidido hacer otro post para demostrar lo enrollado que puedo llegar a ser. La ciencia ficción es un género que se ha prodigado mucho en el manga, en mi opinión con muchos mejores resultados que en el europeo, pero eso es un tema para ser tratado con más detenimiento en otra ocasión. Junto con muchas peleas de robots gigantescos, mucho futuro apocalíptico y muchos poderes psíquicos, también se han hecho historias de temática espacial, como esa pequeña joya que es “Planetes”, esa obra maestra de “Moonlight mile” (aunque su segundo ciclo me esté decepcionando) y la que ahora me ocupa.

Su autor, Yukinobu Hoshino, es todavía un desconocido en España, motivo por el que he decidido comentarlo. “2001 nights”, título evocador donde los haya, consiste en una serie de relatos, las noches a las que hace referencia el título, ordenados cronológicamente, en la que se nos cuenta la historia de la era espacial, la exploración del espacio por la humanidad, cómo debió haber sido y no fue. Las referencias a la película de Stanley Kubrick y a Arthur Clarke son constantes en los primeros relatos. Al principio, pensé en escribir que Yukinobu Hoshino debía de ser un friki de Clarke, pero después de ver que entre sus otras obras hay dos adaptaciones de novelas de James P. Hogan, autor al que no idolatran el mismo tipo de fans, he decidido omitirlo.

La calidad del dibujo a la hora de retratar naves espaciales, paisajes alienígenas o fenómenos astronómicos, es sencillamente, excelente.

Entre los relatos hay de todo, historias de amor, de supervivencia, casi terror, e innumerables catástrofes, todo ello contado con un tono humanista y con imaginación. La mayor parte de la gente lo clasificaría de ciencia ficción hard, temática que no se prodiga mucho en los comics. Yo no me atrevería a decir tanto, lo del décimo (o noveno) planeta compuesto de antimateria, antimateria con la que se generan mini agujeros negros con los que se salta al hiperespacio, no estoy seguro de si tendrá una base científica sólida. En todo caso es ciencia ficción, y ciencia ficción buena, que no tiene nada que envidiar a las novelas del mismo género.

Cómo he dicho, no se ha publicado en España, pero puede echársele un vistazo aquí:

Starstruck









Esa frase que pone al comienzo de este blog que dice: “No creo en la crítica objetiva.” Es a medias un disclaimer y a medias una mentira. En realidad, si creo en la crítica objetiva. Lo que pasa es que la crítica objetiva exige un análisis tan detallado y razonado que sobrepasa mis capacidades, o al menos, mi dedicación, y que está totalmente ausente en los blogs de la gente que se jacta de espíritu crítico. Más que criticar, yo opino.

Todo esto viene a cuento de que soy absolutamente incapaz de hacer una crítica de “Starstruck”. Puedo decir con sinceridad que el dibujo es bueno, que el color me parece genial, que tiene una entusiasta introducción de Mike Carey guionista siempre entretenido y en ocasiones magistral, que no escribe nada mal. En varias páginas web he leído comentarios elogiosos.

Soy un lector cabezón. Cuando empiezo algo, lo acabo, es un impulso que me ha llevado completar la lectura de novelas de L. Ron Hubbard y cosas peores. Sin embargo el motivo por el que no puedo hacer una crítica de “Starstruck” es estoy convencido de que sólo se debe hablar de lo que se conoce y a las treinta o cuarenta páginas me di cuenta de que no estaba dispuesto a malgastar el tiempo de mi vida con esta mierda pretenciosa y sin sentido.