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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

viernes, 23 de septiembre de 2016

“La noche a través del espejo” de Fredric Brown



Fredric Brown es un escritor de misterio y serie negra, que en España es conocido fundamentalmente por sus aportaciones a la ciencia ficción. El grueso de su obra son historias de crímenes y de suspense. También es verdad que este grueso tiene muy mala fama, su larga y exitosa saga de los Hunter ha recibido todo tipo de comentarios desfavorecedores, sin embargo, nadie se mete con “La noche a través del espejo”. Y con razón. Muchos la consideran la mejor novela de su autor. Lideró la lista de los mas vendidos de mi librería habitual durante muchos meses y sigue apareciendo en los primeros puestos de sus recomendaciones. Ha creado su propio culto de seguidores, pequeño y menos conocido que otros, pero igual de apasionado. Y con razón.

¿De qué va esta estupenda novela? El protagonista, Doc Stoeger, es un editor de un semanario local en una pequeña ciudad, que sueña con publicar algún día una gran exclusiva y que solo tiene dos vicios: Lewis Carroll y el alcohol. Los dos le apasionan por igual, en su día escribió artículos sobre el creador de “Alicia en el país de las maravillas” y, si la novela da una idea aproximada de su vida, no hay noche que no pille una buena. La novela transcurre durante una sola noche y esa noche no será una excepción. El bueno de Doc, bebe y bebe y bebe. “La noche a través del espejo” podría ser la novela mas etílica de todos los tiempos. Después de cada peripecia, Doc se toma un trago para reponerse y luego otro y otro. No bebe para olvidar, no es un tipo triste y amargado. Simplemente le gusta. Entre sus múltiples compañeros de borracheras se encontrará un hombrecito misterioso al que no ha visto nunca, también un experto en Lewis Carroll que afirma haber venido para iniciarle en una sociedad secreta de gente como ellos y revelarle la verdad oculta en los escritos del reverendo Dogson.

Mientras se van acumulando cadáveres, entre citas y referencias múltiples a Lewis Carroll, atracadores profesionales, policías brutales, litros de alcohol e incluso algún delirio, a Doc Stoeger le ocurrirá durante esa noche … todo lo concebible y más. Revelar detalles del argumento sería estropear una obra cuyo encanto se basa en compartir la perplejidad y el asombro con que el protagonista se enfrenta a cada nueva sorpresa y giro inesperado del destino, aunque es una tarea casi imposible, porque el argumento desafía cualquier explicación, a pesar de que al final quede todo atado y bien atado. No es una novela que provoque grandes carcajadas, pero si sonrisas, contada con fina ironía y sentido del humor y un sentido del ritmo sencillamente perfecto, que se apodera del relato y de la atención del lector en una lección magistral.

Por poner un pero, la tentación a la que nunca puedo resistirme, diré que la solución final a los problemas del protagonista no me pareció muy creíble, y desde luego, me pareció inadmisible ante un tribunal. Es lo de menos. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una novela.






viernes, 16 de septiembre de 2016

A vueltas con Aurora



En mi anterior post me centré en el análisis de las supuestas bondades literarias de esta obra. Para no eternizarme dejé fuera algunas dudas que me ha generado sobre sus aspectos científicos, sobre uno en particular.
No voy a pronunciarme sobre los virus/priones/o lo que sea que aparecen en este libro. A muchas personas le parecen muy improbables, creo que entre ellas está el propio Kim Stanley Robinson, pique nunca deja claro lo que es, supongo que porque ni el mismo lo sabe.

Pero no es de eso de lo que quería hablar. En la novela se habla largo y tendido de la biología insular. No he encontrado un equivalente exacto a las palabras de la traducción, pero parece que se refiere al “enanismo insular”. Éste si aparece en la wikipedia. Un proceso evolutivo por el que las especies animales en entornos cerrados de pequeño tamaño tienden a desarrollar una disminución de su propio tamaño para adaptarse a la escasez de recursos. Actualmente el caso mas famoso es el de la isla de Flores, donde se encontraron restos de una especia que medía aproximadamente 1 metro de estatura y que parece haber evolucionado de poblaciones de Homo Erectus. No hay entorno mas cerrado que una nave espacial, así que parece lógico que la tripulación de una nave generacional sufriera este mismo proceso. Aún así hay cosas que no me convencen.

Robinson lo presenta como una degeneración de la especie. Las nuevas generaciones no solo son mas pequeñas, sino mas enfermizas y menos inteligentes. Me parece un prejuicio. No veo porque esto tenga que ser así.

El proceso que describe la novela me parece muy rápido. Según la wikipedia, las alteraciones del tamaño son sorprendentemente rápidas, pero se habla de que todo ha ocurrido en siete generaciones. Imagino que la sobredosis de radiación provocaría muchas mas mutaciones de las normales, pero aún así, en términos evolutivos, mas que rápido me parece instantáneo, pero no soy biólogo ¿ahí alguno leyendo esto?

Por último, está el problema de la selección natural, o mas bien de la falta de selección natural. Tal como yo lo entiendo, en un ambiente salvaje, los individuos mas pequeños necesiten consumir menos alimentos que los mas grandes, por tanto, les resulta mas fácil conseguir el sustento para vivir, mas de ellos llegan a la edad adulto, viven mas tiempo que sus congéneres y se reproducen mas. En resumidas cuentas, tienen una ventaja evolutiva. En poco tiempo, todos los que quedan en este ambiente salvaje, son descendientes de la facción mas pequeña. Así es como entiendo que funciona la evolución.

Ahora bien, en una nave espacial, es de suponer que todo está gestionado para conseguir que todos sus habitantes tengan las raciones de alimentos o medicamentos que necesiten. Puesto que todos son atendidos mas o menos por igual, ser mas pequeño no supone una ventaja evolutiva y pequeños y grandes preservan sus genes por igual. La civilización es la peor enemiga de la evolución.

En ausencia de la criba sanguinaria de la selección natural no veo el motivo por el que la población de la nave debería adaptarse a su entorno de un modo tan radical. ¿Tengo o no razón? ¿Hay algún biólogo leyendo esto?

jueves, 15 de septiembre de 2016

“Aurora” de Kim Stanley Robinson


No soy ningún fan de Kim Stanley Robinson, normalmente la parte científica de sus novelas suele ser lo único que encuentro interesante de ellas, pero me gustan mucho las historias de naves generacionales y no he podido resistirme a esta.

La novela empieza cuando, siendo niña, la protagonista Freya sale a navegar con su padre, Badim. Los problemas con que se encuentran para manejar el barco nos revelan que estamos en el interior de un gigantesco arca espacial. Creo. Algunos diálogos me hacen pensar que hay que tener en cuenta la fuerza de coriolis para atracar, pero la verdad es que estaba tan distraído por el uso de términos náuticos que no me enteré de nada. Supongo que por eso no me he leído las novelas de Patrick O'Brian.

La primera parte de la novela está presidida por la figura de la madre de Freya, Devi, la ingeniera jefe de facto de la nave. Para mi sorpresa, me ha parecido un gran personaje. Devi vive entregada a su trabajo, casi su misión, que básicamente consiste en evitar que la nave se caiga a pedazos: luchar contra el desgaste, la entropia y los errores de diseño, arreglando cualquier desastre que se produzca en cualquier parte de la nave. A pesar de lo mucho que se esfuerza, Devi es terriblemente pesimista, tiene muy pocas esperanzas de futuro para su nave y sus descendientes, aunque consigan llegar a Tau Ceti, cosa que están a punto de lograr. Me ha recordado a algunos ecologistas, que no tienen la menor esperanza de que la Tierra se pueda recuperar del desastre al que la raza humana la está dirigiendo, lo que no significa que se crucen de brazos, o algunos activistas por los derechos humanos. En cualquier caso Devi no es perfecta, es evidente que descuida a su familia y se muestra muy insensible con los problemas de aprendizaje de Freya.

Por desgracia, Devi desaparece bastante pronto de la novela y no he encontrado ningún interés en el resto del reparto. Freya, la protagonista, es una mujer maja y bien intencionada, al igual que su padre, tienen un amigo que comparte con Badim la afición a la poesía y luego está la computadora, que es una computadora. Poco mas. Nada sorprendente, no leemos a Kim Stanley Robinson por sus personajes.

Cuando Freya crece, emprende una especie de viaje personal de peregrinación por la nave, lo que da pie a uno de esos típicos fragmentos de los libros del autor, en los que uno de los personajes vagabundea sin rumbo fijo ni objetivo por un montón de sitios, en ninguno de los cuales le ocurre nada. En esta ocasión sirve al objetivo de describir la nave. Se trata de una construcción imponente, dos anillos rotatorios, cada uno formado por doce biomas, con sus propios ecosistemas, flora y fauna, pero, para ser algo tan increíble, Robinson la describe muy someramente, no transmite la sensación de “mundo cerrado” que sería de esperar, casi parece que los distintos paisajes se encuentren en la propia Tierra. Supongo que habrá gente a la que le parecerá una queja absurda, puesto que realmente emplea muchas páginas en describir la nave y son fragmentos puramente descriptivos en los que la trama brilla por su ausencia, pero yo esperaba algo mas del obsesivo pintor de paisajes marcianos. Me quedo con la impresión de que Robinson no siente mucho aprecio por su ficticia creación.

Finalmente la nave llega a su destino, la “Aurora” que da título al libro, una luna de uno de los planetas. Se empieza la colonización. Aquí si hay algunas descripciones interesantes, las de los eclipses, en particular. Las cosas empiezan a ir muy mal y las calamidades le sientan bien a la historia, que de verdad atrapa. Al tratarse de una novela recientemente publicada en castellano, no diré mucho para no chafársela a nadie. Por el camino, entre catástrofe y catástrofe hace algunas reflexiones muy interesantes, no solo de índole científico sino político, histórico incluso. Demasiado ligeras pero pertinentes a nuestro propio momento histórico son las relativas a la reconciliación después de un conflicto. Y mucha ecología, Robinson interpreta todo en clave de ecosistema, ecología de la política, ecología de los sentimientos, el cuerpo humano visto como ecosistema..

Pero hay una por encima de todas, la idea central del libro: la vida es algo ligado al planeta en que se originó. Los intentos de colonizar otras estrellas carecen de sentido. Sus planetas estarán vivos o serán rocas muertas. Si son rocas estériles, terraformarlos llevará demasiado tiempo como para que los descendientes de los colonos puedan escapar a las consecuencias de la biología insular, si están vivos serán venenosos, su vida será incompatible con la nuestra. Es una novela de tesis. Un alegato poco sutil contra cualquier intento de viaje interestelar.

Reconozco el valor de Kim Stanley Robinson al escribir una novela destinada a dinamitar los sueños y las ilusiones de su hipotético público. Es una idea interesante, sin duda con parte de verdad y que merece la pena considerar, aunque Robinson no debería preocuparse, dado el grado de abandono actual de la exploración espacial. Sus argumentos pecan de algo simplistas, los aspectos científicos han sido discutidos en otros foros, solo añadiré que no hay en “Aurora” sombra de debate: la postura contraria nunca es defendida por nadie que no parezca ni fanático ni obcecado, mientras que la del autor es considerada una verdad tan evidente que apenas hace falta defenderla. Aunque de signo político diferente, me ha recordado a Robert A. Henlein.

Donde resulta mucho mas convincente es en la exposición de la imposibilidad de mantener una ecología estable en un entorno cerrado durante periodos tan prolongados de tiempo. Ahí si que me ha convencido y su detallado estudio de la proliferación de bacterias es de lo mas interesante y creíble.

Si la historia engancha cuando empiezan a ocurrir catástrofes y calamidades, tras un cierto clímax, empieza a perder fuelle y no deja de hacerlo hasta concluir. El autor se va deshaciendo de los personajes principales; puede que no fueran gran cosa, pero su pérdida supone un obvio golpe a la capacidad del lector de empatizar con lo que está pasando, hasta que solo queda la heroica computadora. El calificativo de heroica lo he puesto completamente a posta, la computadora se lo gana. Llegados a este punto, hay que decir que hay bastantes capítulos narrados desde el punto de vista de la computadora. En realidad, es el personaje mas desarrollado. Son curiosos, hay un exceso de palabrería matemática, repetitiva y en el fondo no muy profunda. Hay una cierta crítica al ser humano, como era de esperar, pero también sobre el lenguaje y la literatura, lo que es mas sorprendente. El lenguaje es descrito como una herramienta muy inexacta, y se ríe continuamente de las metáforas, esas cosas que se supone que hay que usar para que un relato se lea mejor. Estos capítulos son de lo mas original de la novela. Son curiosos, pero tampoco puedo decir que me hayan impresionado.

Finalmente, “Aurora” se vuelve cada vez mas soporífero. Leí las espectaculares e improbables carambolas cósmicas a la que se somete la nave con un cierto cansancio, la sensación de que el autor hizo muy bien sus deberes y diseñó un plan muy interesante, pero que no consigue en ningún momento que la exposición de dicho plan resulte interesante al lector. Poca cosa comparada con su interminable y tedioso epílogo final. Creo que he quedado traumatizado y no podré volver a ir a la playa en la vida. Bañarse puede ser divertido, pero pocas cosas hay mas aburridas que leer decenas de páginas sobre como una persona se baña.

“Aurora” es una novela con bastantes puntos de interés, destinada a generar debates mucho mas interesantes que ella misma, lastrada mortalmente por su parte final. Tiene partes muy adictivas por la mitad, que son olvidadas por culpa del aburrido final, que deja un mal sabor de boca. No sé si volveré a leer algún libro de su autor.









lunes, 12 de septiembre de 2016

Cierra Espiral CF

El jueves pasado salió a la luz esta noticia.

http://notcf.blogspot.com.es/2016/09/espiral-ciencia-ficcion-deja-de-editarse.html

Ya han pasado demasiados días sin hacer ningún comentario. El cierre de la colección Espiral deja huérfana a la ciencia ficción española. Es innegable que se trata de la colección que mas ha hecho por el género en nuestro idioma y casi la única que realizaba la necesaria funcion de otorgar oportunidades a los nuevos talentos.

Tristemente, no conozco la colección tanto como debería y no sabía nada de las circunstancias de Juan José Aroz y Pilar. Lo único que puedo hacer es dejar constancia de mi agradecimiento por un trabajo bien hecho y por los buenos ratos pasados y desearles lo mejor en los tiempos por venir.