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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

jueves, 24 de noviembre de 2016

“Nido de Pesadillas” de Lisa Tuttle



Hace unos años Lisa Tuttle era una perfecta desconocida en España, salvo por los forofos de George R.R. Martin, pues escribió en colaboración con él su primera novela “Refugio del viento”. Desde entonces se han publicado dos libros de relatos y una novela. No soy lo que se dice un fan de la literatura de terror. Las escasas novelas modernas que he leído me decepcionaron, opino que sus emocionantes desenlaces no compensaban sus desarrollos, morosos y faltos de interés. Los viejos clásicos mantienen su encanto, aunque suelen envejecer mal. Los relatos si que me atraen, pero, claro, en el fondo no he leído muchos mas que los de Poe y Lovecraft. Sin embargo, los comentarios fueron tan entusiastas que me animaron a probar.

Las bondades de Lisa Tuttle son evidentes. Sus relatos están perfectamente construidos, su estilo, engañosamente sencillo y eminentemente narrativo nunca se detiene en digresiones ajenas a lo narrado y sus descripciones nunca son gratuitas. Es perfecto para recrear los ambientes y disecciona con gran habilidad las personalidades de sus personajes, que, como otros han repetido hasta la saciedad, son personas normales perfectamente comprensibles, cuyas reacciones son completamente lógicas, ante los hechos que afrontan.

En sus relatos confluyen la amenaza externa con el conflicto interno. De algún modo, la irrupción de lo extraño, el hecho anómalo que altera las vidas de sus protagonistas, siempre femeninas, parece la exteriorización de un problema interno. Por poner algunos ejemplos obvios, en “La otra madre” sería la imposibilidad de compatibilizar una vocación artística con el cuidado de una familia, en “Sun city” la incapacidad de rehacer la vida después de una ruptura matrimonial, en “El nido” el agobio que la sobreprotección de su protagonista provoca sobre su hermana. Entonces aparece “algo” que rompe las reglas del mundo racional, que a veces ofrece una peculiar solución al conflicto y otras lo lleva a inevitable conclusión.

En las historias de Lisa Tuttle, las personas asustan casi mas que los monstruos, si es que existen. Lo mas inquietante de “El nido” no es si existía o no un monstruo refugiado en el desván, sino la reacción final de la protagonista. Para mi gusto, el relato mas horrible de todos es “Bienes compartidos” en el que no ocurre nada sobrenatural. Es tan creíble que no me sorprendería que se basara en hechos reales.

El libro se lee muy bien, es entretenido y está bien escrito. Con tanto de bueno, he de confesar que, aún así, no me ha entusiasmado. En parte es porque, después de haberlos visto tantas miles de veces por televisión, le tengo manía a algunos de los clichés del género. Me explico, en casi todos los relatos, la protagonista es consciente de algún trastorno sobrenatural, del que solo ella es consciente y que se esfuma en cuanto aparece otra persona, por lo que duda de sí misma y es incapaz de convencer a los demás de que es real. Es tan repetitivo que me enerva. Igual esas son las reglas de las historias de miedo. Eso explicaría porque no termino de aficionarme a ellas.

viernes, 18 de noviembre de 2016

“Siete Evas” de Neal Stephenson (1)



No se debe opinar sin conocimiento, no se puede enjuiciar una novela sin haberla leído por completo. Precisamente eso es lo que me propongo hacer en este post, reseñar una novela que no he leído, al menos no por completo.

Si no son ustedes aficionados a la ciencia ficción, no acabo de entender que hacen leyendo este post. Si lo son, difícil será que no sepan el argumento de esta novela: una catástrofe de origen desconocido, quizá una colisión con un objeto superdenso, destruye la luna. Como efecto colateral, la superficie de la Tierra será destruida en dos años. La única esperanza de la humanidad es emigrar la mayor cantidad posible de gente al espacio, a un hábitat (o hábitats, es largo de contar) construido sobre la marcha a partir de la estación espacial internacional ISS (Izzy para los amigos)

La contraportada ya nos avisa de que la última parte de la novela transcurre cinco mil años después cuando la descendencia de las protagonistas supervivientes vuelve a la Tierra. 

En ese punto es donde he interrumpido la lectura, para darme un respiro. En los últimos tiempos he desarrollado cierta alergia a los tochos y “Siete Evas” es un tocho muy grande. Dado que los vínculos emocionales con los personajes van a desaparecer, absorbidos por ese abismo de cinco mil años, me ha parecido un buen momento para hacer una pausa.

Lo que no quiere decir que el libro me haya cansado, en absoluto. Esta parte de la novela que estoy reseñando, que ocupa algo mas de sus dos terceras partes, me ha encantado. “Siete Evas” se puede considerar la historia de supervivencia definitiva. Un grupo variopinto de personas se enfrenta al enemigo mas despiadado y peligroso que pueda existir, el espacio. El motor de la novela es la lucha por la supervivencia en dicho ambiente, el mayor desafío que jamás haya afrontado la humanidad.

Stephenson hace un trabajo minucioso y detallado, definiendo todos los peligros y problemas que conlleva este desafío, sus posibles soluciones y las cosas que pueden dar al traste con ellas. Como no, al final la naturaleza de la humanidad determinará que ella misma sea su peor enemiga. El autor se apoya en un trabajo descomunal de documentación que hace digerible al lector sin dificultades, sin alardes didácticos, proporcionando la información estrictamente necesaria para comprender la trama y explicándolo todo con sencillez, no haciéndose nunca pesado.

Resulta alucinante pensar que la novela transcurre en un futuro de “pasado mañana”. La robótica parece algo mas avanzada que en la actualidad, digo parece, es el tipo de campo que te sorprende de las maravillas desconocidas que esconde, hasta que alguien las publica en youtube. Una iniciativa de minería espacial se encuentra en pañales y el asteroide Amaltea está pegado a la ISS. Tengo mis dudas sobre los avances que aparecen en secuenciación genética. Fuera de eso, toda la tecnología que aparece en el libro es prácticamente idéntica a la actual.

Frente a esta exhibición de buen hacer, lo mas flojo son los personajes. No me entiendan mal, si están ustedes acostumbrados a consumir betsellers, no encontrarán nada malo en ellos, son ligeramente mas profundos que los de una película de holywood, pero pueden ofender a los puristas de la alta literatura.

Como todo en esta novela, cumplen su función. Aunque se trate de una novela en la que acontece el fin del mundo, no se trata de una novela sobre el fin del mundo, sino sobre la supervivencia de la humanidad, cuando llega dicho fin. Contar de modo adecuado el devastador impacto emocional que sufren sus protagonistas, implicaría flashbacks, mayor número de personajes, efusión de momentos dramáticos y catastróficos… Nada malo, se ha hecho otras veces y ha dado lugar a buenas obras, pero habría dilatado todavía mas la altura del lomo de este tocho estratosférico y, mas importante aún, no era la historia que Stephenson quería contar, quién como ya he dicho, está mas interesado en las estrategias de supervivencia y en la adaptación al espacio.

Esto es lo que quiere contar y lo cuenta con un sentido del ritmo envidiable. Acción que no introspección. Romance que no novela (ja,ja,ja) Los personajes cumplen su función, están caracterizados lo justo, son nuestros ojos y oídos, consiguen que los amemos y odiemos, que simpaticemos y nos identifiquemos con ellos lo suficiente como para preocuparnos por su destino.

Lo mismo ocurre con el estilo. No es que sea cautivante, aunque no moleste. Sospecho que es el estilo con que Stephenson escribe habitualmente, aunque no puedo jurarlo, porque solo he leído previamente “SnowCrash” pero, en este caso al menos, es el estilo adecuado para lo que se cuenta. No puedo evitar acordarme de mi reseña de “Regreso a la isla del tesoro”. El estilo del poeta Andrew Motion podía ser cautivador, pero no era adecuado para la historia. El de Neal Stephenson es, siendo benevolentes, transparente, pero le sienta como un guante a lo narrado.

Lo único que me ha chocado un poco, es la última crisis, la que tiene lugar antes del epílogo. Es un momento crítico, en el que mueren un montón de personajes, la mayoría de los autores le hubieran dedicado entre cincuenta y cien páginas y hubieran intentado convertirlo en el gran clímax final. Sin embargo es contado con cierto descuido, en muy pocas páginas y con muy poco detalle, como si el autor estuviera ya agotado y quisiera concluir cuanto antes su tarea.

Fuera de eso, me ha parecido una excelente novela de ciencia ficción, que solo decepcionará a aquellos que no sientan la menor fascinación por la astronaútica, a los que recomiendo encarecidamente que se busquen otro blog que visitar.

Ahora, a leer un libro mas corto y luego nos pondremos a explorar el mundo que han construido las descendientes de las “Siete Evas”

sábado, 12 de noviembre de 2016

“Enseñar deleitando ¿y qué?”



Hace ya casi un siglo, se consideraba la ciencia ficción un género adecuado para las mentes jóvenes y que su objetivo debía ser “enseñar deleitando”. Examinando críticas y reseñas de otros sitios y blogs, me ha parecido detectar bastante ironía hacia estas aspiraciones, parece que se vean como algo ridículo, indigno de las aspiraciones artísticas e intelectuales y una de las lacras que hacen que nuestro género no se tomado en serio.

Vaya por delante que, cuando leo una novela, no suelo estar buscando la instrucción. Busco que me maravillen, me asombren, me fascinen, me emocionen, me asusten, me diviertan, me conmuevan e incluso, en ocasiones, que me depriman. Leer información objetiva puede ser una experiencia interesante, aunque menos visceral y habitualmente no leo libros de divulgación. En alguna ocasión he leído alguno novela histórica para aprender algo sobre un personaje o un periodo de una forma mas liviana, en la creencia de que, por muy poco escrupulosa que sea, los hechos mas destacados son imposibles de falsificar y pueden servirme de base para luego realizar búsquedas propias. En general, encuentro mas instructivas las reseñas de Carlos Rilova Jericó.

Dicho esto, no puedo evitar preguntarme. ¿Se puede saber que hay exactamente de malo en aprender algo? Sobre todo si se hace “deleitando”. Imagino que el motivo de las risitas es que cuando se refieren a “enseñar deleitando” en realidad están pensando en casos concretos en los que lo que se hizo fue “ignorar aburriendo” o “pasar corriendo las páginas de divulgación hasta que vuelva a empezar la acción”. Entiendo su punto de vista. “enseñar deleitando” puede ser algo muy difícil de lograr, pero si se consigue, si se “deleita” ¿cuál es el maldito problema? ¿Porqué hay cada vez mas gente que se enorgullece de no aprender nada?


PD: Éste ha sido uno de esos post auto complacientes que escribo para que la gente no se olvide de mi blog, cuando no tengo nada que reseñar, porque estoy leyendo un libro muy largo y no ha pasado nada digno de mencionar en la frikiesfera. Bueno, si, Hace unos pocos días Andrzej Sapkowski recibió el Premio Mundial de la Ciencia Ficción. Merece, o ha merecido, cualquier premio literario que se le conceda pero ¿ciencia ficción?

viernes, 4 de noviembre de 2016

Plan para la inmortalidad

Entre mis compras compulsivas y las nuevas tecnologías se están poniendo a mi alcance una variedad sorprendente de libros que de otro modo solo encontraría en tiendas de segunda mano y bibliotecas. Ante esta avalancha de oportunidades, lo difícil no es conseguir obras que te interesen, si no encontrar el tiempo para leerlas. Y organizarse.

Así, a bote pronto, antes de morir, me gustaría poder leer las obras que he encontrado por ahí de Stanislaw Lem, Arthur C. Clarke, Frederik Pohl, Robert Silverberg, Theodore Sturgeon, Harry Harrison, Roger Zelazny, Úrsula K. Le Guin, Phillip K. Dick y Tim Powers. Pero también profundizar en la obra de Stephen Baxter, Cliffor D. Simak, John Brunner, James Tiptree Jr, Henry Kuttner, Kevin O'donnel, Keith Laumer, Robert L. Forward, Nancy Kress, George R.R. Martin y la ficción de Fred Hoyle. Dar una oportunidad a Olaf Stapleton y a William Gibson y ¿porqué no? a Robert A. Henlein, a ver si termino de encontrarle la maestría narrativa que algunos le atribuyen, pero que yo jamás he encontrado.

Pero también a Lord Dunsany, a Abraham Merritt, Clark Ashton Smith, Mervin Peake, Fritz Leiber, Michael Moorcock, Terry Pratchet, Joe Abercrombie y Brandon Sanderson.

Pero también a Richard Matheson, Lisa Tutle, Clive Barker, Ramsey Campbell, algo de Stephen King y las obras que me quedan de William Hodgson.

Pero también Dashiell Hammett, los relatos de Raymond Chandler y su novela de fantasmas, Lawrence Block, Dennis Lehane, Patricia Highsmith y John le Carré.

Pero no hay que olvidar a Robert Louis Stevenson, a Joseph Conrad, Jack London, Ambrose Bierce y Guy Maupassant. Algo de Walter Scott y de Arthur Conan Doyle. Echarle un ojo a Patrick O'brian, a ver que tal y no perder de vista a Bernard Cornwell, aunque empiece a cansarme. Y recuperar, tal vez, a Arturo Pérez Reverte y a Rosa Montero.

Además de ponerme a leer a todos esos fantásticos autores españoles que me compro, pero, por un motivo u otro, pasa el tiempo sin que me ponga a leer sus obras, como Javier Negrete, Víctor Conde, Rafael Marín, Gabriel Bermúdez Castillo y Rodolfo Martínez (suspiro, no puedo creer la de tiempo que ha pasado desde "El adepto de la reina", sin emprender la lectura de sus continuaciones) A los que hay que añadir a Ángel Torres Quesada y Juan Antonio Fernandez Madrigal (a quién no he catado aún)

Todo esto sin perder de vista las novedades, ni de dejar de sacrificar cabras y gallinas para que alguna se publique en España "Existence" de David Brin, o nuevas obras de Robert Charles Wilson y Alastair Reynolds. Y mientras tanto, perfeccionar mi inglés.

Todo es fácil. Lo único que tengo que hacer es vivir un millón de años.

PD: Éste ha sido uno de esos post auto complacientes que escribo para que la gente no se olvide de mi blog, cuando no tengo nada que reseñar, porque estoy leyendo un libro muy largo y no ha pasado nada digno de mencionar en la frikiesfera.