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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

martes, 20 de diciembre de 2016

"Los cuentos de Rovarancolia 3 Finales" por José Antonio Cotrina



No tengo por costumbre reseñar relatos, pero si tengo por costumbre reseñar las entregas anuales de “Los cuentos de Rocavarancolia”. Dichas entregas siempre me han parecido un fan-fiction de “El ciclo de la luna roja”… realizado por su propio autor. Me parece evidente que Cotrina nunca tuvo intención de continuar la serie y que, bueno o malo, el final del último libro de la trilogía era el final que tenía en mente. Las sucesivas entregas me parecen un ejercicio de especulación sobre lo que podría haber pasado después, pero obviamente no es una historia planeada desde un comienzo. El primer recopilatorio me pareció, a su modo, una novela. El segundo me pareció un fragmento de una novela. Éste es un relato, anclado en los acontecimientos de los anteriores, pero cerrado en sí mismo. Y qué relato.

En su día, el final feliz de la trilogía me pareció poco verosímil. Cotrina parece pensar lo mismo. No sólo las cosas están dirigiéndose en una dirección que no pinta nada bien para los supervivientes de los primeros libros, sino que dichos supervivientes están cada vez mas alejados de sus buenas intenciones. En esta entrega, al menos aparentemente, nos despedimos de dos de ellos, dos de los personajes más importantes de toda la serie.

Me noto incapaz de analizar este relato. No soy capaz de desmenuzar los componente de los mecanismos que lo componen, no podría explicar razonadamente cuales son sus virtudes ni sus defectos, solo alcanzo a transcribir las sensaciones que despertó en mi, tristeza, melancolía, perdida y algo de repulsión. En un relato trágico y romántico, que logra todo lo que pretendía. Bravo, señor Cotrina.






jueves, 15 de diciembre de 2016

“Recuerdos del cuerpo” de Lisa Tuttle

 

Apenas han pasado unas semanas desde que declaraba el poco entusiasmo que me había provocado la antología de Lisa Tuttle “Nido de pesadillas” a pesar de su indiscutible calidad. ¿Cómo es que ahora estoy reseñando otra? En parte se debe a ese impulso irresistible que a veces me hace desear profundizar en la obra de un autor que desconozco hasta hacerme una idea propia. En parte a que los dos son libros bastante cortos y empecé a leerme uno casi a continuación del otro.

Subtitulado “Cuentos de deseo y transformación” este libro me ha encantado. ¿Cómo es posible? ¿Qué es lo que tiene “Recuerdos del cuerpo” de lo que carezca “Nido de pesadillas”? Ni yo mismo me lo explico. Una ironía que no estaba tan presente en “Nido de pesadillas”. O quizá se deba a que las historias de este volumen son un poco más enloquecidas. Aunque cuenta con muchos, y muy buenos, cuentos de terror, muchas de las historias son tan inclasificables como insólitas.

¿A que género intentarías adscribir “En piezas sueltas”, el relato de la mujer que, al día siguiente de que cada uno de sus amantes la abandone, encuentra partes de su cuerpo en su dormitorio? La palabra “surrealista” acude a mis labios, pero al parecer Lisa Tuttle no siente ninguna simpatía por este movimiento. Ella describe con escrupuloso realismo como sus personajes se enfrentan a lo imposible. Este relato me tuvo tan embebido que me pasé unas cuantas estaciones de metro. Sospecho que se debió mas al agotamiento laboral y a que los años empiezan a pesarme que a sus virtudes, pero lo cierto es que ocurrió y es un relato muy bueno.

¿O que decir del relato en el que la protagonista se ve transportada a un mundo en el que el género lo determina la posesión de un lagarto? Extraño, absurdo y de los mas terroríficos que he leído.

La lectura de “Recuerdos del cuerpo” es un experiencia imprevisible, los relatos son muy distintos unos de otros y cualquier cosa puede pasar en ellos, desafiando por completo la credulidad del espectador. El absurdo, la maravilla y el terror compiten por sus páginas. Casi todos los relatos terminan de modo desagradable para sus personajes, así que avisados quedan los lectores mas sensibles, al igual que algunos lectores masculinos, a los que pueden espantar los relatos que abordan la identidad del género, lo que diferencia a cada sexo y lo tenue que puede llegar a ser la barrera que los separa. El subtítulo está muy bien elegido, puesto que los cuentos incluidos hacen referencia al deseo y la transformación.

Una grata y agradable sorpresa.


domingo, 11 de diciembre de 2016

“Siete evas” de Neal Stephenson (2)


Por fin me he terminado “Siete evas” y si, me temo que comparto la desilusión general con la última parte del libro, a pesar de que como comentaré tiene muchas cosas buenas. Creo que lo que Stephenson se proponía con esta última parte era escribir un epílogo, en el que echáramos un vistazo al futuro del mundo creado por los descendientes de las supervivientes de la novela, cuando ellas mismas ya se han convertido en leyenda. Creo que este tipo de epílogos, vistazos al “futuro del futuro” son bastante habituales, casi una tradición en las novelas de ciencia ficción, aunque ahora mismo solo recuerde el epílogo de “Fuentes del paraíso” y la saga de Chanur. El caso es que Stephenson es un autor excesivo y desmadrado y donde otros se marcan un relato de diez o veinte páginas, él se monta una novela de trescientas.
Equilibrar el pulso entre información y narración es uno de los retos más difíciles de las novelas que crean su propio universo. En el caso de la parte final de “Siete evas”, la partida la gana de largo la información. Por momentos uno cree estar leyendo el manual de un juego de rol. Descripciones de aeronaves, descripciones de artefactos, de hábitats, de lugares, de armas, breves apuntes de historia y geografía… La cantidad de información es abrumadora y mientras el paciente lector la va masticando, lo único que le ocurre a la protagonista es que se mueve de un sitio a otro, como si estuviera leyendo una novela de Kim Stanley Robinson.
El caso es que la información que se nos presenta es interesante. Después de haber leído la parte principal (y muy superior) del libro, es raro que alguien no tenga curiosidad por el destino de la progenie de las siete evas. Los planeadores, la cadena, la cuna, son artefactos fascinantes. Hay "sense of wonder" y efecto ¡atiza! para dar y tomar. El complejo mundo que se nos describe tiene la suficiente personalidad para convertirse en objeto de culto, daría para ambientar una atractiva serie de televisión, pero, por muy apasionante que sea, después de tantas páginas de información, el lector acaba desesperado por un poco de acción.
Todo llega al que sabe esperar, pero a juzgar de lo largo que se me hizo, después de por lo menos ciento cincuenta páginas. El final de esta parte del libro es muy entretenido, pero transmite cierta sensación de apresuramiento, como si Stephenson hubiera dedicado tanto tiempo a reflexionar sobre la ambientación, que no le hubiera quedado nada para el argumento.
Por lo demás, los personajes son muy esquemáticos y es una pena, porque bien trabajados, muchos de ellos podrían haber sido fascinantes, el neoander, por ejemplo, pero, sobre todo, la moiriana protagonista y sus curiosas versiones de personalidad.
En fin me uniré al clamor popular y demostraré mi falta de originalidad, “Siete evas” habría estado mejor sin esta última parte, que podría haber constituido una atractiva segunda parte, con un mejor desarrollo de personajes y, sobre todo, un argumento mas trabajado. Con lo que odio la moda de los tochones y tratándose de un libraco de mil páginas, me duele decirlo, pero le habrían venido bien unas cuantas mas. Qué se le va a hacer, el género de estampitas de lugares impensables tiene muchos seguidores.